Louis Van Gaal y Julen Lopetegui merecen la insignia de oro y brillantes del Real Madrid

Madrid, Goal.com
11 de julio y 31 de agosto de 2015. Son dos fechas que el madridismo debe tener grabadas a fuego durante mucho tiempo. El 11 de julio, Iker Casillas abandonó el Real Madrid rumbo a Oporto. Lopetegui lo rescató para su causa y la hinchada merengue respiró tranquila tras varias temporadas con la sensación de tener un club secuestrado. El 31 de agosto, Van Gaal alargó todo lo que pudo el 'Culebrón De Gea' y finalmente Keylor Navas se vio obligado a quedarse en el Santiago Bernabéu cuando ya estaba esperando su vuelo a Manchester.

Ahora, con noviembre asomando y la ropa de verano guardada hasta nueva orden en rincones abandonados del armario, resulta que el Real Madrid vuelve a jugar con once -la sensación de tener portero es indescriptible- y no se echa de menos al cancerbero que no vino. Todo gracias a Lopetegui y Van Gaal. Nos faltarán días a lo largo de la vida para agradecer a ambos lo que hicieron -uno sin querer y otro queriendo- por el Real Madrid.
Y es que, Keylor Navas no solo se ha ganado esa titularidad que parecía inalcanzable cuando un Iker Casillas sobrado de talento innato lucía el brazalete de capitán, sino que está demostrando ser uno de los mejores guardametas del planeta. Ya dejó pinceladas de su nivel en el Mundial de Brasil, pero no pudo tener continuidad porque hubo una época oscura en el Real Madrid en la cual no jugaba el mejor.

El costarricense ha encajado tres goles en lo que va de temporada -los tres en Liga-, dejando actuaciones memorables como la del pasado sábado en Vigo. Seguro en el juego aéreo, acompaña su serenidad con unos impresionantes reflejos que convierten goles cantados en lamentos rivales. Si a eso le sumas el buen manejo de ambas piernas y la ausencia de taquicardias a balón parado, el resultado es una felicidad plena en el seno blanco.
Sin embargo, y como en el Real Madrid nunca se hacen las cosas bien, el problema es, según la prensa, que Keylor Navas hace muchas paradas. Que un portero haga su trabajo resulta preocupante. No sé si es la falta de costumbre o la necesidad perenne de atizar al entrenador de turno, pero las exhibiciones del ex del Levante no son bien vistas en los medios de comunicación. Seguramente Rafa Benítez hubiera recibido menos criticas si el sábado pasado el equipo cae 5-1 con un guardameta incapaz de parar ni los estornudos.
Sea como fuere, lo positivo de la historia a nivel global es que Lopetegui y Van Gaal han generado felicidad tanto en Real Madrid como en Oporto -allí adoran a Casillas y él ha recuperado la ilusión- y Manchester United -la afición respira tranquila teniendo a De Gea-. El único damnificado de todo esto es Carlo Ancelotti, que empieza a darse cuenta de por qué está en el paro.

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