El principal aliado de Los Zetas en Guatemala, extraditado a EE UU

Jairo Orellana, 'El rey del tumbe', ganó su mote después de que robara 1.500 kilogramos de cocaína al cártel de Sinaloa

José Elías
Ciudad de Guatemala, El País
El presunto narcotraficante guatemalteco Jairo Orellana, El rey del tumbe o El Pelón, fue extraditado este viernes. La operación requirió medidas de seguridad inusuales, como el sobrevuelo de helicópteros sobre el aeropuerto militar La Aurora, hasta la escolta que le acompañó al jet de la DEA que lo llevará a Estados Unidos. En la jerga policial, tumbe significa el robo de droga a organizaciones rivales, normalmente con la complicidad de las autoridades. Y el mote lo tenía merecido: robó más de 1.500 kilos de cocaína a la Reina del Sur, que trabajaba a las órdenes del cártel de Sinaloa —liderado por Joaquín El Chapo Guzmán—, lo que encendió la furia de sus rivales y devino en un atentado del que sobrevivió en 2012.


Las infrecuentes medidas de seguridad, que incluyeron el traslado en helicóptero desde su celda en el casco viejo de la ciudad hasta el aeropuerto, al sur de la capital (unos cinco minutos de vuelo), se explican a raíz del atentado que Orellana sufrió en noviembre de 2012. El narco estaba en una clínica para someterse a una cirugía estética para cambiar su rostro. Los sicarios rivales consiguieron asesinar a siete de sus guardaespaldas pero cuando estaban a punto de llegar a él, recibieron la orden de abortar la misión porque la policía se aproximaba.

Orellana fue detenido el 15 de mayo de 2014 en Gualán (Zacapa, al este de Guatemala), tras un choque entre su grupo y el Ejército y la policía. En el tiroteo murieron dos de los guardaespaldas del narcotraficante. Tras su arresto, El rey del tumbe aceptó la extradición a EE UU, donde espera aclarar su situación legal “en mejores condiciones de seguridad y con plenas garantías procesales”, según unas breves declaraciones de su defensor, Mauricio Berreondo.

Orellana fue detenido el 15 de mayo de 2014 en Gualán (Zacapa, al este de Guatemala), tras un choque entre su grupo y el Ejército y la policía

A lo largo del juicio en su contra en un tribunal guatemalteco, la defensa recusó a varios de los jueces, en una táctica dilatoria que se ha vuelto costumbre en Guatemala. Al final, el narcotraficante prefirió enfrentar a los jueces estadounidenses.

Un comunicado de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala confirma que su personal estuvo presente en el aeropuerto guatemalteco, “con la finalidad de que todo el procedimiento de extradición se ajustara a lo establecido por las leyes norteamericanas”.

El narcotraficante aceptó su extradición para tener "mejores condiciones de seguridad", según su defensa

El operativo de seguridad, en momentos en que Guatemala atraviesa por una grave crisis de institucionalidad, fue tan inusual que alarmó a algunos sectores de la población, temerosos de un golpe de Estado en un país que ha pasado por una guerra civil de más de 30 años (librada entre 1960 y 1996), sangrientas dictaduras y ahora sufre la violencia que lo ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo. El miedo, ese miedo, desapareció cuando despegó el avión.

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