Más que un Clásico para Casillas
Rubén Jiménez / Madrid
Cuando Iker se marche del Camp Nou el domingo por la noche, esa puede ser la última vez que enfile la salida del coliseo azulgrana como portero y capitán del Real Madrid. Cuando Iker salga del vestuario del Camp Nou el domingo por la noche, puede haber realizado su última actuación como madridista en el estadio del gran rival. Cuando Iker se quite los guantes tras el pitido final, el domingo por la noche, se habrá jugado mucho más que un partido. Mucho más incluso que un Clásico. Mucho más que su posible último Clásico.
Casillas juega el domingo en dos campos. Uno, con once contrincantes en el césped, con casi cien mil aficionados rivales en la grada. El otro, vacío a esa hora, pero cuyos habituales ocupantes estarán pegados a la televisión, juzgando a su portero al milímetro para evaluar su veredicto y dictar sentencia en el próximo partido del Madrid en casa. Y es que el perdón del Bernabéu depende de la actuación del meta en esa noche.
Aunque los hay que tienen su voto fijo, a favor o en contra, y a estas alturas de la película nadie les va a hacer cambiar de papeleta, hay una multitud que milita en la indecisión, que admite el mal momento del portero y que espera que vuelva a salvar al equipo, que al término del Clásico habrá arrimado su sardina al ascua de los silbantes o al de los aplaudidores. Una mala actuación de Casillas puede convertir en un infierno su recta final de temporada en el Bernabéu.
El Bernabéu, al acecho
Si ante el Schalke fue pitado y ante el Levante se llevó su parte aún sin jugar, una mala noche en el Camp Nou puede acabar por ser la gota que colme el vaso de la paciencia del Bernabéu. Por el contrario, una actuación salvadora en el partido que puede decidir el título de Liga sería una nueva bola extra para Iker. El Santo volvería al Bernabéu con el perdón en los guantes.
Todo eso en su Clásico número 37, los mismos que jugaron Raúl y Fernando Hierro. El capitán blanco volverá al Camp Nou después de dos años y medio. Su última aparición en el feudo azulgrana fue en octubre de 2012 y el partido acabó 2-2. Desde entonces sólo ha jugado dos Clásicos más, el de la final de Copa del curso pasado y el de la primera vuelta de la presente Liga. Dos triunfos para el Madrid, dos victorias para un Iker que nunca ha ganado tres partidos consecutivos al Barcelona pero que lleva una derrota en los últimos siete enfrentamientos contra los de azul y grana.
De hecho, la última vez que Casillas perdió en Liga en el Camp Nou fue en aquella noche del 5-0, en los albores de la etapa Mourinho, allá por 2010. En la siguiente temporada, el Madrid venció 1-2 y sentenció el título, en la 2012-13 no jugó, y esta temporada retorna a la Ciudad Condal, al partido del que depende el futuro de la competición. Si vence, sería su mejor racha frente al Barcelona, aunque los mismos números cuentan que el portero madridista lleva 13 encuentros consecutivos encajando gol del Barça. La última vez que se mantuvo a cero fue en la final de Copa de 2011, cuando el Madrid venció 1-0 en la prórroga.
Con la MSN en la cabeza
No tendrá fácil Casillas volver del Camp Nou con un cero en el tanteador. Los tres delanteros del Barcelona ya saben lo que es marcar a Iker, aunque no todos lo hayan hecho con la camiseta azulgrana, como Luis Suárez, cuyo único gol al dueño de la portería del Madrid tuvo lugar en la Copa Confederaciones de 2013.
Neymar le amargó aquella Confederaciones a Casillas en la final, con un gol de los tres que Brasil le hizo a España para alzarse con el título de campeón. También consiguió anotar el brasileño en la primera vuelta de la Liga.
Messi ha anotado 18 goles a Casillas, incluido uno de penalti en un amistoso de selecciones. De ellos, 10 han sido en Liga. En la primera vuelta, un paradón del mostoleño al argentino cambió el rumbo del partido... y de la Liga. Esa será la imagen que tenga grabada Casillas y que quiera repetir este domingo.
Leer más: Barcelona-Real Madrid: Más que un Clásico - MARCA.com
Cuando Iker se marche del Camp Nou el domingo por la noche, esa puede ser la última vez que enfile la salida del coliseo azulgrana como portero y capitán del Real Madrid. Cuando Iker salga del vestuario del Camp Nou el domingo por la noche, puede haber realizado su última actuación como madridista en el estadio del gran rival. Cuando Iker se quite los guantes tras el pitido final, el domingo por la noche, se habrá jugado mucho más que un partido. Mucho más incluso que un Clásico. Mucho más que su posible último Clásico.
Casillas juega el domingo en dos campos. Uno, con once contrincantes en el césped, con casi cien mil aficionados rivales en la grada. El otro, vacío a esa hora, pero cuyos habituales ocupantes estarán pegados a la televisión, juzgando a su portero al milímetro para evaluar su veredicto y dictar sentencia en el próximo partido del Madrid en casa. Y es que el perdón del Bernabéu depende de la actuación del meta en esa noche.
Aunque los hay que tienen su voto fijo, a favor o en contra, y a estas alturas de la película nadie les va a hacer cambiar de papeleta, hay una multitud que milita en la indecisión, que admite el mal momento del portero y que espera que vuelva a salvar al equipo, que al término del Clásico habrá arrimado su sardina al ascua de los silbantes o al de los aplaudidores. Una mala actuación de Casillas puede convertir en un infierno su recta final de temporada en el Bernabéu.
El Bernabéu, al acecho
Si ante el Schalke fue pitado y ante el Levante se llevó su parte aún sin jugar, una mala noche en el Camp Nou puede acabar por ser la gota que colme el vaso de la paciencia del Bernabéu. Por el contrario, una actuación salvadora en el partido que puede decidir el título de Liga sería una nueva bola extra para Iker. El Santo volvería al Bernabéu con el perdón en los guantes.
Todo eso en su Clásico número 37, los mismos que jugaron Raúl y Fernando Hierro. El capitán blanco volverá al Camp Nou después de dos años y medio. Su última aparición en el feudo azulgrana fue en octubre de 2012 y el partido acabó 2-2. Desde entonces sólo ha jugado dos Clásicos más, el de la final de Copa del curso pasado y el de la primera vuelta de la presente Liga. Dos triunfos para el Madrid, dos victorias para un Iker que nunca ha ganado tres partidos consecutivos al Barcelona pero que lleva una derrota en los últimos siete enfrentamientos contra los de azul y grana.
De hecho, la última vez que Casillas perdió en Liga en el Camp Nou fue en aquella noche del 5-0, en los albores de la etapa Mourinho, allá por 2010. En la siguiente temporada, el Madrid venció 1-2 y sentenció el título, en la 2012-13 no jugó, y esta temporada retorna a la Ciudad Condal, al partido del que depende el futuro de la competición. Si vence, sería su mejor racha frente al Barcelona, aunque los mismos números cuentan que el portero madridista lleva 13 encuentros consecutivos encajando gol del Barça. La última vez que se mantuvo a cero fue en la final de Copa de 2011, cuando el Madrid venció 1-0 en la prórroga.
Con la MSN en la cabeza
No tendrá fácil Casillas volver del Camp Nou con un cero en el tanteador. Los tres delanteros del Barcelona ya saben lo que es marcar a Iker, aunque no todos lo hayan hecho con la camiseta azulgrana, como Luis Suárez, cuyo único gol al dueño de la portería del Madrid tuvo lugar en la Copa Confederaciones de 2013.
Neymar le amargó aquella Confederaciones a Casillas en la final, con un gol de los tres que Brasil le hizo a España para alzarse con el título de campeón. También consiguió anotar el brasileño en la primera vuelta de la Liga.
Messi ha anotado 18 goles a Casillas, incluido uno de penalti en un amistoso de selecciones. De ellos, 10 han sido en Liga. En la primera vuelta, un paradón del mostoleño al argentino cambió el rumbo del partido... y de la Liga. Esa será la imagen que tenga grabada Casillas y que quiera repetir este domingo.
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