Otra vez Vietto

Villarreal, As
Vietto volvió a ser clave. Porque Vietto es un tesoro. Dos minutos le bastaron a este suplente ocasional para solucionar un partido que el Villarreal tenía atascado. Irureta ayudó al argentino a erigirse salvador con un error garrafal en el 71’. Pero hay que estar ahí. Donde la perla nunca falla. La jugada fue brillante. Moi jugó un balón al borde del área a Gio y el mexicano se sacó de la manga un taconazo que dejó a Vietto en situación inmejorable. Su disparo con el exterior salió centrado, pero el portero del Eibar, brillante antes y después, dejó un agujero al abrazarlo. Fue suficiente para que el Submarino agobie ya al Sevilla en la tabla (a un punto) y para que el Eibar cuente sus partidos en la segunda vuelta por derrotas.


El Villarreal lo hizo casi todo bien durante la primera media hora. Y tiene mucho mérito con ocho cambios por partido. Seguro con el liderazgo de Bailly, debutante contra pronóstico, y empujado por la chispa de Campbell, burló siempre que quiso la defensa de cinco del Eibar. Gozó de cuatro buenas ocasiones en las botas de Moi y en la cabeza de Gerard. Sólo faltó el gol. El equipo de Garitano tardó en asimilar la nueva estrategia de trinchera. Cuando se adaptó a su repliegue excesivo, subió la presión y aprendió a lanzar a sus balas a la contra, mejoró su imagen. Y empeoró la del rival, paciente a lomos de Jonathan (ahí brilla) y de Sergio Marcos (ahí brillará). Por eso Manu del Moral dio dos buenos sustos. Por eso el Eibar comenzó a aparecerse al ejemplo de equipo trabajado que es.

El resultado no parecía peligrar para el Villarreal, cómodo en defensa. Sin embargo, la derrota matinal del Sevilla obligaba a Marcelino a arriesgar más de la cuenta. El Eibar había reaparecido más activado que su equipo. Así, el asturiano mandó a calentar a varios de los titulares que había guardado para la batalla de Salzburgo. Sacó a Vietto y a Cheryshev por Gerard (fallón) y Campbell (gigantesco). Y a los dos minutos, sin casi acumular méritos, cambió el panorama. Con suerte pero por insistencia.

Con el 1-0, el Villarreal pudo sentenciar poco después, pero esta vez Irureta sacó una mano prodigiosa a Moi. La jugada entre Cheryshev, Vietto (¡qué dejada!) y Jaume Costa, merecía mejor premio. El Eibar se aferraba mientras al juego directo y a la estrategia, donde los centímetros de sus torres mandaban y hacían temblar al Submarino. Aun así, no pudo remediar un resultado que le hace dudar y que enorgullece al Villarreal. Y con razón. Más que por los tres puntos, porque juegue quien juegue ya le defienden como a un grande: metidos en el área, con tres centrales y hasta con marcajes individuales.

Entradas populares