Westbrook, Harden y Durant, máximos anotadores de la NBA

As
El 28 de junio de 2007 los Seattle Supersonics seleccionaron como número 2 del Draft a un alero ‘delgaducho’ pero con un talento descomunal para jugar al baloncesto. Su nombre, lo sabrán, era y sigue siendo Kevin Durant. Fue la primera decisión de un chico de 31 años que a principios de junio de ese año se había convertido en uno de los General Managers más jóvenes de la NBA: Sam Presti. Nacido en Concord (Massachusetts), Presti había sido el artífice de la llegada de Tony Parker a los San Antonio Spurs en 2001. Él convenció al GM de los texanos, RC Buford, para que seleccionara al francés en el draft. En ese momento, con Durant, ponía la primera piedra de una de las mayores y más dolorosas reconstrucciones que se han dado en la NBA.


Ese verano de 2007 se encargó de desprenderse de todos lo que habían representado a los ‘viejos’ Sonics y en 2008 ya tenía confeccionada una plantilla prácticamente nueva en Oklahoma City. De ahí lo de ‘dolorosa’. Mandó a Rashard Lewis a Orlando a cambio de una segunda ronda de draft y una Trade Exception de nueve millones de dólares que posteriormente utilizaría para conseguir a Kurt Thomas y dos primeras rondas de Phoenix Suns. Esos dos ‘picks’ se convertirían en Serge Ibaka (2008) y Quincy Pondexter (2010).

Además de Lewis, Presti pondría fin a la etapa de Ray Allen en Seattle enviándole a Boston Celtics a cambio de un recién drafteado Jeff Green, Wally Szczerbiak, Delonte West y una segunda ronda. Ese verano contrataría a PJ Carlesimo como entrenador. Era el principio del fin de los Sonics que todos conocimos.

Porque aquel equipo no sólo volvió a crecer alrededor de Durant, sino que lo acabaría haciendo en otro sitio muy lejos de Seattle: Oklahoma City. La afición de los legendarios Supersonics sólo pudo disfrutar una temporada del que este año se convirtió en MVP de la NBA. Un equipo, aquel de 2007, liderado por Durant y Jeff Green, con compañeros como Nick Collison, Earl Watson, Chris Wilcox, Damien Wilkins, Delonte West, Kurt Thomas, Luke Ridnour o Wally Szczerbiak. Un panorama desolador que Presti se encargó de corregir año a año.

Verano de 2008

Esa temporada los Sonics terminaron con el peor récord de su historia, 20-62; pero no importó demasiado cuando se anunció el polémico traslado de la franquicia a Oklahoma City. Los nuevos Thunder (en ese momento aún Sonics) tenían el número 4 del draft de 2008 y con él seleccionaron a Russell Westbrook, al que Bulls (Derrick Rose), Heat (Michael Beasley) y Timberwolves (OJ Mayo) habían dejado escapar.

Fue una elección sorprendente, porque las principales webs de análisis pre-draft ponían a Brook López como el elegido por Seattle en el 4 y no incluían a Westbrook en el Top-5. Finalmente, Russell acabó en OKC y las dudas con Brook le hicieron caer hasta el 10.

Presti juntaba así a un portento físico como Westbrook con un fino anotador como Durant. Además, en esa primera ronda conseguía a Serge Ibaka (número 24), por lo que a dos jóvenes productores ofensivos añadía un proyecto de stopper defensivo.

La plantilla comenzaba a estructurarse pero, por suerte para ellos, las victorias no llegaron. Un inicio horroroso (1-12) desembocó en una de las decisiones clave de Sam Presti estos años: Scott Brooks como entrenador jefe. El tiempo ha demostrado que Brooks tiene mucho que aprender en cuanto a dirigir partidos importantes, pero le ha postulado como uno de los mejores, sino el mejor, ‘desarrollador de jugadores’. En esa temporada 2008-2009, por suerte para los Thunder, consiguió sólo tres victorias más que el curso anterior, pero su principal virtud estuvo en el desarrollo de sus jóvenes estrellas. Durant se consolidó como uno de los mejores anotadores de la liga y Westbrook comenzaba a crecer.

Verano de 2009

Echando un vistazo a los Mock Draft de 2009 sorprenden dos cosas: una, ver a los Grizzlies malgastar un número 2 en Hasheem Thabeet sabiendo lo que sabemos en 2015; y la otra, observar que todos los análisis previos situaban a Ricky Rubio como la opción de los Thunder para el puesto número 3. Curiosidades de la vida, James Harden caía hasta el puesto 5, el de los Timberwolves. En un alarde de visión futura, Sam Presti (y por ende, los Thunder) acabó seleccionando a Harden con el 3.

En los análisis post-Draft 2009 de los medios de Oklahoma hay una conclusión común: “Ricky Rubio era el desconocido que todos querían, pero Harden es la elección correcta para estos Thunder”. De hecho, tras el draft hay varias críticas a los Thunder por dejar pasar a Rubio y decantarse por Harden. Una decisión que suena lógica en un equipo que ya tenía a un base como Westbrook y que echaba en falta a un escolta anotador (sólo tenían, por tener algo, a Sefolosha). De haber escogido a Ricky no sólo se hubieran perdido varios años de Harden, si no que seguramente OKC y todos nosotros nos hubiéramos perdido al actual Russell Westbrook, teóricamente desplazado al puesto de escolta con la llegada de un base tan puro como Ricky.

“Sam Presti es más inteligente que todos nosotros y tiene sentido común. No se preocupa por los alley-oops y por los pases por detrás de la espalda. Le importan las victorias y las derrotas. Y en tres años, cuando James Harden sea la pieza complementaria perfecta para los Thunder, no creo que nos preocupemos de cuan ‘cool’ es el equipo”. Esto es parte del análisis post-Draft del ‘Daily Thunder’, uno de los medios más conocidos por seguir la actualidad de OKC. Tres años después de ese draft, como dice el artículo, los Thunder jugarían las Finales de la NBA.

2010, 2011, 2012, 2013…Eric Bledsoe, Reggie Jackson, Perry Jones, Steven Adams… las elecciones de Presti siempre acaban siendo un 10. La mejor opción sobre el papel. Ibaka llegó en 2009 y poco a poco se hizo un hueco, aunque no como el pívot que en OKC querían que fuese, sino como ‘4’, por lo que en febrero de 2011 buscan, y encuentran, al pívot corpulento que necesitan: Kendrick Perkins.

Traspasos y polémicas

Presti manda a Boston a Jeff Green y a Nenad Krstic (!!!) a cambio de Perkins y Nate Robinson. El trade funciona y los Thunder llegan a la final del Oeste de 2011, donde caerían contra los Mavericks, futuros campeones.

Con un quinteto de lujo (Westbrook, Sefolosha, Durant, Ibaka, Perkins) y un sexto hombre que sería estrella en cualquier otro sitio (James Harden), los Thunder llegan a las Finales de la NBA en 2012. Fue el culmen de la reconstrucción iniciada en 2007 y el principio del fin de Harden en Oklahoma City.Miami ganaría la NBA (4-1) pasando por encima de OKC. Y especialmente merecido fue el triunfo de Erik Spoelstra, más presionado todavía, sobre Scott Brooks. El técnico de los Heat tuvo que lidiar con la llegada de LeBron y los egos de dos superestrellas como Bosh y Wade. Enfrente, en medio de la locura táctica de los Thunder comenzó a rondar la idea de que aquellos tres exteriores (Westbrook, Harden y Durant) eran incompatibles, no sólo en la pista, también en los despachos.

Claves del traspaso de Harden

Punto 1. Económicamente Oklahoma City no es un ‘gran mercado’, por lo que las posibilidades de equilibrar el impuesto de lujo con ingresos extra son escasas. No es Los Ángeles o Nueva York, para entendernos. Kevin Durant y Russell Westbrook habían firmado sendos contratos largos y con el nuevo convenio las penalizaciones por superar el límite salarial eran todavía mayores.

Punto 2. Harden era bueno, muy bueno. Pero no era el Harden que fue seis meses después en Houston, y la duda de si ese Harden podría haber evolucionado entre Westbrook y Durant es muy grande.

Punto 3. En una liga que mide tanto los roles de los jugadores, Harden era un genial sexto hombre que estaba pidiendo el máximo contrato posible.

Punto 4. Un stopper como Ibaka es único en la liga, y necesario en un equipo con tanto potencial ofensivo en el perímetro.

¿Ha sido tan malo?

A día 5 de enero de 2014, siete años después del comienzo de aquella reconstrucción, el ojo clínico de Presti observa que Russell Westbrook (27,3), James Harden (27,2) y Kevin Durant (25,5) ocupan el podio de máximos anotadores de la NBA esta temporada. Sería maravilloso para el espectador ver a los tres máximos anotadores en un equipo, pero a la vez sería imposible este nivel de Harden entre Westbrook y Durant.

Thunder y Harden siguen siendo aspirantes al anillo, unos en Oklahoma City y otro en Houston. Para los videojuegos queda el sueño de verles jugar juntos a su máximo nivel, y para la conciencia de Sam Presti el “y si…” de haber escogido a Harden antes que a Ibaka. De haber amnistiado a Perkins y sus nueve millones de dólares, de no haber tenido miedo al impuesto de lujo, de no haber dejado sólos a Westbrook y Durant en el camino hacia el anillo. Y es que Ibaka es un fantástico stopper, pero si algo ha echado en falta Oklahoma City este último par de años es un tercer arma ofensiva más allá de sus dos estrellas. Harden, aún sin ser el Harden que ahora vemos en Houston, podría haber sido esa tercera espada, y qué espada.

Entradas populares