Amado Boudou representó a la Argentina en la asunción de Dilma Rousseff

Brasilia, lanacion.com
El vicepresidente Amado Boudou asistió esta tarde a la asunción de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff , en representación de la Argentina tras la fractura de tobillo que sufrió Cristina Kirchner la semana pasada.


Boudou, complicado en distintas causas judiciales, volvió a tener un protagonismo en la escena internacional. El vicepresidente compartió el evento con los más importantes representantes políticos de la región y del mundo, lo que generó fuertes críticas de la oposición por tratarse -sostienen- de una "falta de respeto".

Estarán presentes en la ceremonia de investidura, entre otros, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos el de Venezuela, Nicolás Maduro , y de Uruguay José Mujica y Tabaré Vázquez .

Rousseff inicia este jueves su segundo mandato en Brasil acosada por un escándalo de corrupción en la estatal Petrobras y forzada a tomar medidas de ajuste frente al deterioro de la séptima economía del mundo.

Bajo un aplastante sol, miles de simpatizantes del PT, vestidos de rojo, llegaron a Brasilia para el acto. "Dilma protegió a la clase pobre, a la clase trabajadora (...) Lo que esperamos del próximo gobierno es que asuma el compromiso de beneficiar a los menos favorecidos", dijo Vandeonor Ferreira, de 60 años, y quien viajó desde Mato Grosso do Sul (centro oeste) para asistir la posesión presidencial.

Durante su primer gobierno, marcado por masivas manifestaciones en 2013 contra la corrupción de la clase política y el elevado gasto público en el Mundial de fútbol, la economía experimentó un franco deterioro al pasar de un crecimiento de 7,5% del PIB en 2010 a una previsión cercana a cero en 2014, en medio de la desaceleración mundial.

En 2011 la actividad creció 2,7%, en 2012 un 1% y en 2013 un 2,5%. Y para el 2015 los mercados esperan un leve despegue del 0,5%, mientras la inflación cerró en noviembre 6,56%, encima de la meta oficial del 4,5%.

"Vamos a organizar la casa para tener un 2015 de reinicio del crecimiento", aseguró Rousseff.

La economía

Si bien el desempleo todavía está en sus mínimos históricos (4,8% en noviembre), y los programas sociales contra la pobreza y la desigualdad siguen dándole réditos políticos en un amplio sector de la población, Rousseff está obligada a dar un golpe de timón.

La mandataria envió la primera señal de los tiempos de austeridad que se vienen para Brasil al designar a un liberal ortodoxo, amigo de los mercados, como nuevo ministro de Economía.

El exbanquero Joaquim Levy estará al frente de un programa de ajuste orientado a poner las finanzas en orden, recuperar la confianza de los mercados y atraer inversiones. Todo, promete Rousseff, sin afectar los programas sociales que aliviaron la vida a millones de brasileños.

"Aunque tenga esperanza de que las cosas pueden mejorar, cada vez hay más denuncias de corrupción, más involucramiento del PT con todo eso, entonces termino creyendo que lamentablemente todo va a seguir como está", dijo Josemar Dorileo, del movimiento opositor "Gente Brava" (Gente Enojada).

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