El desastre se llama Gaza

ISABEL PÉREZ
Gaza, El Mundo
En la calle Nafaq, en la ciudad de Gaza, el barro todavía inunda las calles. El agua de la lluvia se mezcla con las aguas residuales que continúan emergiendo de las alcantarillas. Parece que el tiempo da una tregua y el cielo, a pesar de estar todavía encapotado, deja entrever un tímido sol que es por todos bien recibido. Los vecinos de las casas aprovechan para achicar el agua y limpiar las zonas de las casas inundadas por la inmundicia. Los bomberos bombean el agua de los sótanos y los camiones de basura se encargan de retirar los residuos sólidos.


Cuatro días de lluvias intensas en la Franja han provocado que el desastre humanitario que dejó la reciente guerra empeore todavía más la situación. La UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado Palestino) declaró el estado de emergencia en la ciudad de Gaza, cerrando 63 colegios en la ciudad y 43 en el área norte. Cientos de palestinos han tenido que ser evacuados de sus casas en el barrio de Sheikh Radwan, al norte de la ciudad de Gaza, y otros están bajo amenaza de inundación.

"Esta calle es una pendiente, el agua residual viene del pozo donde se acumula toda el agua residual de la zona", explica un palestino mientras intenta desbloquear con un palo el agujero de la alcantarilla. "Aquí al lado está el estanque donde se acumula el agua de lluvia, pero también el agua residual cuando el sistema de canalización de aguas usadas se colma. Cinco metros más y se desbordará."

Casas inundadas

En las casas limpian con escobas y lejía las paredes y el suelo. Las inundaciones comenzaron el jueves de madrugada. "A las 4 de la mañana las aguas entraban por la casa", cuenta Mohamed. "Le dije a mi esposa y a mis hijos que subieran a la segunda planta y yo llamé a un carpintero para desmontar los muebles".

Los colchones en los que duerme la familia de Khaled están totalmente empapados de aguas fecales, también la ropa y las mantas. "Las aguas corrían con mucha fuerza -relata Khaled-; incluso arrancó un árbol al lado de la casa. Pensé que sucedería un desastre como el del año pasado, entonces las aguas llegaron a más de 3 metros".

En el barrio de Shija'yya, los agujeros de los bombardeos israelíes dejan al descubierto la vida cotidiana de una familia. "Nos las arreglamos, preferimos estar aquí, aunque llueva. A pesar de que los ingenieros de la Agencia nos dijeran que nos fuéramos porque la casa puede venirse abajo", dice el hijo mayor.

La alternativa para los más de 100.000 palestinos desplazados tras la ofensiva israelí son los colegios que la UNRWA dispuso como refugios, y que están colmados de familias, o las caravanas prefabricadas.

En el barrio de Sha'af, al este de la ciudad de Gaza, hay situadas alrededor de 100 caravanas de 25 metros cuadrados. Todas están desiertas. "Estamos muy mal. El agua está entrando por todos lados en nuestras caravanas. Hemos decidido volver hoy a nuestras casas bombardeadas. Hemos reparado una habitación y ahí nos quedaremos", cuenta uno de los desplazados.

Hoy 29 de noviembre la ONU conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Este año 2014 es, además, el Año Internacional dedicado a este pueblo. Para los palestinos de la Franja, sin embargo, la solidaridad que tanto se espera no llega. "Aquí todos son unos mentirosos, todos. No vemos que se esté arreglando nuestra situación ni que llegue la esperada reconstrucción. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué culpa tienen nuestros hijos de vivir así?", denuncia otro desplazado.

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