Increíble remontada del colíder Sevilla

Sevilla, As
Con ese grado imprevisible que le hace tan grande, el fútbol le hizo un guiño al Sevilla ante el Villarreal con una remontada insospechada en cinco minutos que le hace colíder de la Liga. Un gran mérito. Cinco minutos mágicos y dos goles de Denis (88’) y Bacca (93’) voltearon un partido que el Villarreal tuvo en la mano después de un pase de viejo sabio del fútbol de Cani y la destreza del joven Vietto, habilísimo en la definición del 0-1. Resultó increíble que el Villarreal no se llevase nada positivo del Sevilla. Lo mereció y ni siquiera pudo empatar por un error de guardería de Gio, al que Tremoulinas robó la cartera. El penalti, un regalo, fue el único error serio que cometió el Villarreal en el partido. El “dicen que nunca se rinde” del himno del Sevilla se multiplicó por infinito en un final casi de película.


Todo sucedió en los últimos diez minutos de manera inesperada, porque el partido se dirigía hacia el cero a cero por el respeto que Sevilla y Villarreal se demostraron. Emery arriesgó en la alineación con Gameiro y Bacca pero luego no fue un equipo tan arriesgado como parecía. Es más, el recurso se demostró inocuo. El Villarreal controló los tiempos del partido alrededor de Bruno y Trigueros. Pero tampoco fue ninguna sinfonía. Asenjo y Beto hicieron bien su trabajo cuando les tocó. El portero del Villarreal estuvo valiente en las salidas y el del Sevilla, salvador en el minuto 44’ cuando detuvo un lanzamiento de Uche. Deulofeu, eléctrico pero menos participativo que otras tardes, estrelló un córner en el palo. Casi un gol olímpico.

El partido pareció discurrir, desde el punto de vista del Sevilla, hacia la decepción. Estaba señalado en rojo por todos y lucía mucho ponerse líder pero hasta casi el final había resultado ligeramente decepcionante su juego. También por mérito del rival. Un equipo serio y con plan, difícil de desbordar. Marcelino hizo antes los cambios y, como en casi todo lo que planteó durante el partido, acertó. Cani y Vietto construyeron el primer gol. Lo tenía todo tan controlado el Villarreal que resultó desconcertante su desconexión en los últimos cinco minutos. Primero permitió el arrebato de Denis, el mejor del partido, para empatar. Luego, cuando vio levantar el cartelón de los cinco minutos de descuento, el Sevilla decidió seguir jugando y soñando. Gio se durmió y tiró a la basura una actuación más que convincente de su equipo. Pero muy cándida. El Sevilla, afortunado pero también valiente por creer, vivirá una semana en las alturas de la Liga. Y hay que aplaudírselo.

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