Ejército libanés combate para expulsar a milicianos vinculados a Siria de ciudad fronteriza

Beirut, Reuters
Soldados del Líbano intercambiaban disparos con islamistas armados y bombardeaban zonas cerca de la ciudad fronteriza de Arsal el domingo en un intento por repeler la mayor incursión de milicianos en el país desde que comenzó la guerra civil en Siria.


Al menos 10 soldados libaneses han muerto en los combates, que se iniciaron después de que islamistas armados tomaron una estación de policía el sábado en respuesta al arresto de uno de sus líderes, en un ataque que el jefe del Ejército libanés, el general Jean Kahwaji, dijo que fue premeditado.

"Lo que pasó es mucho más peligroso de lo que creen algunos", declaró Kahwaji a periodistas en Beirut, y agregó que el comandante arrestado había admitido la planificación de un gran ataque contra posiciones del Ejército.

"El ataque terrorista que ocurrió ayer no fue un ataque de oportunidad o coincidencia. Fue planeado con antelación, hace tiempo, a la espera del momento apropiado", agregó.

También han muerto un número desconocido de milicianos y civiles, posiblemente decenas, y decenas de miembros de las fuerzas de seguridad del Líbano han sido tomados como rehenes.

Según funcionarios de seguridad, entre los milicianos en Arsal figuran combatientes vinculados al Estado Islámico, un grupo escindido de al Qaeda que ha capturado territorios en Siria e Irak, así como al Frente Nusra, que es la rama siria de al Qaeda.

El Líbano, un país del Mediterráneo con unos 4 millones de habitantes que tiene fronteras con Israel, sufre la onda expansiva del conflicto en Siria de tres años, cuyas dimensiones sectarias se asemejan a las de su propia guerra civil en 1975-1990.

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