Atlético de Madrid: Ganar, ganar y volver a ganar


Madrid, As
Ganar, ganar y volver a ganar. Lo explicó Luis, lo hace el Atleti. En uno de los días más emocionantes de su historia, el Calderón resumió la vida en un par de horas: dolor, lágrimas y orgullo en el recuerdo a la leyenda; esfuerzo, dudas, carácter y felicidad en la victoria que le da el liderato. No fue un partido cualquiera y tampoco lo son sus consecuencias: el Atleti no era primero en solitario desde el 25 de mayo de 1996, la última jornada del doblete, cuando su hoy entrenador y mesías heredero aún marcaba goles. Pasó enero, el Atleti queda.


El homenaje inicial recordó que el sentimiento verdadero no necesita adornos. Un hermoso vídeo, una grada empapada en lágrimas y los veteranos sobre el césped con una camiseta enorme con el número 8. Enorme, sí, pero a Luis le quedaría pequeña. Fue emocionante. Faltaba por ver cómo afectarían los acontecimientos al equipo. En otros tiempos el Atleti se hubiera resentido. No este Atleti. A los cuatro minutos, Diego Costa ya estaba desperdigando rivales sobre el césped hasta plantarse en el área. Un leve empujón amansó su remate y Bravo detuvo. Pero la cabalgada difuminó la nostalgia. Tocaba fútbol.

La Real sorprendió al salir sin Agirretxe y enviar a Vela al exilio de jugar de delantero centro. El mexicano, habitual terror del Manzanares, padeció un suplicio alejado del juego y con la gigante sombra de Miranda y Godín. Tampoco Griezmann tuvo la presencia esperada y el primer tiempo fue plácido para el Atleti, que echaba de menos a Arda pero mandaba con aplomo.

Mario Suárez fue titular tras tres meses sin jugar y Sosa repitió en el once y volvió a gustar. No es determinante, pero suma. El que restó fue Carlos Martínez que regaló al Atleti la ventaja que él no lograba fabricarse. En el minuto 38, el lateral perdió un balón cerca de su área ante Insua, que pasó a Diego Costa, para que éste le regalase el gol a Villa, que sin hacer ruido lleva once en Liga. Fue bonito que abriera el marcador el único atlético que había jugado para Luis. Tras su emocionada celebración, el Guaje se lesionó y se fue al vestuario.

Tras el descanso, la Real recordó que es uno de los equipos nobles de esta Liga y dio un paso al frente. Durante un cuarto de hora largo, con un doble remate de Ansotegi como punto culminante, el Atleti pareció capaz de oscurecer el homenaje. Y entonces, volvió Diego. El brasileño aterrizó el sábado en Madrid y el domingo ya estaba cambiando un partido. Qué fichaje. Por lo que juega y por lo que implica.

Con su antigua-nueva estrella sobre el césped, el Atleti dejó de tratar al balón como si estuviera untado en estiércol y recuperó la calma. Y de propina, la Real decidió echarle otra mano. Esta vez fue Vela el que perdió un balón absurdo en mediocampo, que Raúl García convirtió en un gran pase en profundidad a Diego Costa. El punta no falló y culminó su estupendo partido llegando a los 20 goles en Liga.

Con el 2-0, la Real dejó de existir y en el Manzanares ya sólo quedaron un gran equipo, el Atleti, y un sentimiento, Luis Aragonés. Miranda cerró una actuación redonda con un cabezazo imponente en un córner de Koke. Era el 3-0. Y aunque Bravo retrasó el cuarto con una buena parada a Raúl García, el destino vestía ayer la camiseta rojiblanca (con el 8) y decidió que el cuento acababa con gol de Diego. La puso el Cebolla, fusiló el recién llegado.


El Atleti es líder en solitario en vísperas de visitar al Madrid en Copa. Luis ya no está, pero su legado es eterno: ganar, ganar y volver a ganar. En ello está el Atleti.

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