Repechaje: Último tren al Mundial de Brasil
Instancia de alta adrenalina, a matar o morir en dos fechas (razón por la cual la FIFA, contraria a los picos emotivos, piensa en abolirlo), el repechaje vuelve a disputarse, habilitando los últimos y escasos vagones rumbo a Brasil 2014.
Argentina vs. Australia, en 1993
Getty ImagesMaradona volvió a su Selección ante Australia
Esta segunda oportunidad no sólo alcanza al pelotón de aprendices (en esta edición Nueva Zelanda, Islandia, Jordania, entre otros), también compromete a equipos importantes que no atraviesan su momento de esplendor. Es el caso de Francia, Portugal y Suecia. Por no hablar de Uruguay, experto en la materia, que va por su cuarta experiencia.
A la Argentina, aun cuando disponía de una notable generación de jugadores, le tocó jugar el repechaje en 1993, luego del oprobioso 0-5 ante Colombia en Buenos aires, punto de inflexión en su tradición futbolística.
El sacudón forzó el regreso de Maradona a la Selección, quien, además del talento con la pelota, aportó liderazgo anímico para lograr la clasificación al Mundial de Estados Unidos en los dos duelos frente a Australia.
Tal envión perfiló al equipo de Basile como candidato a campeón, pero el mismo Diego, eje de la resurrección, fue ahora el causante de la decadencia. Su gambeta encontró un escollo insalvable en el examen antidoping.
El resultado no fue tan generoso con Bolivia, por ejemplo, que para ingresar a la Copa del Mundo de Argentina, en 1978, debió enfrentarse con Hungría en un ida y vuelta definitorio. El 6-0 en contra de la ida, en Budapest, dejó todo sentenciado para el conjunto sudamericano, que luego perdió de nuevo como local en La Paz. Fue 3-2 en el juego decisivo y un 9-2 en el global que los dejó con las ganas de estar en la máxima cita futbolística.
Chile vs. URSS
Getty ImagesEn 1973, Chile jugó un partido sin rival
La historia nos dice que aquellos seleccionados que viajan al Mundial luego de una escala en el repechaje (es decir, que entran por la ventana), pueden pegar el estirón en el máximo escenario del fútbol. Alemania arribó al Mundial de 2002 luego de la clasificación más trabajosa de su vida. Jugó el repechaje con Ucrania, en noviembre de 2001 (empate en Kiev, triunfo en Dortmund), sin embargo accedió a la final del certamen con sede en Corea y Japón.
No todos los partidos de repechaje se recuerdan por sus goles. En el que disputaron Chile y la Unión Soviética, en 1973, no los hubo, pero el enfrentamiento, por la crudeza de la polarización política global, acaso sea el más resonante de la saga.
El juego de ida se realizó en Moscú, el 26 de septiembre, a pocos días del golpe que tumbó al socialista Salvador Allende y encumbró al dictador Augusto Pinochet en Chile.
El 0 a 0 fue visto como un triunfo por los sudamericanos, que se dedicaron sólo a defenderse. Según alguna versión atribuida a un periodista chileno, el árbitro favoreció decididamente a los visitantes debido a su anticomunismo cerril.
En tiempos de guerra fría, el partido era también un combate político. La URSS rompió relaciones con Chile a causa de la sangrienta ofensiva militar avalada por los Estados Unidos y se negó a jugar la revancha en el tétrico Estadio Nacional, por entonces campo de concentración montado por la dictadura.
Francia-Irlanda
ESPN/Captura de TVMomento clave: mano de Henry ante Irlanda
La ausencia del rival dio lugar a una pantomima bendecida por la FIFA. Sólo el equipo chileno y el árbitro salieron al campo. Y en una ridícula ficción futbolística, el seleccionado local avanzó sin oposición hasta el arco vacío y marcó un falso gol con el que acabó la serie. Chile consiguió así el pasaje al torneo de Alemania 74.
Aunque por motivos distintos, no menos escandalosa fue la clasificación de Francia al Mundial 2010. Rival de Irlanda en el repechaje, ganó 1-0 en la ida jugada en Dublín. Se esperaba, por lo tanto, una revancha relajada en casa, pero un imprevisto gol de Keane obligó al alargue.
El tanto de la demorada victoria francesa lo convirtió Gallas, luego de una mano de Henry que vio todo el planeta salvo el árbitro sueco Hansson y sus asistentes. Un robo con todas las letras.
Al repechaje no le falta ni jerarquía futbolística ni el picante de la polémica. Esperemos que, en esta edición, prevalezca el primer componente.


