ANÁLISIS ¿Janet ‘Paloma’ Yellen?

La nueva presidenta de la Fed vio la burbuja cuando Greenspan, con el apoyo de Bernanke, la inflaba

Ernesto Ekaizer, EL País
Al proponer a Janet Yellen para la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, el banco central norteamericano, Barack Obama se presentó en la Casa Blanca, el martes 9 de octubre, flanqueado por el presidente saliente, Ben Bernanke, y por Janet Yellen, vicepresidenta desde hace tres años.


Fue ella, situada de pie, a su derecha, quien alertó sobre el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, recordó el presidente. Yellen ha estado en la Reserva Federal alrededor de 12 años, alternando su actividad en el banco central con la presidencia del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, primero con Bill Clinton y después con Obama.

A la izquierda del presidente de EE UU, Bernanke, el hombre que junto con Greenspan ignoró la burbuja inmobiliaria, permanecía impertérrito. Pero Obama no le echó en cara sus errores. Le agradeció sus servicios.

Le tocará hacer la transición entre el recorte de los estímulos y un mayor protagonismo fiscal

Yellen vio la burbuja cuando Alan Greenspan, El maestro, con el apoyo de Bernanke, la inflaba.

Eso fue temprano. En 2005. Luego vaticinó la recesión. La mayoría de sus colegas decían que era “pesimista”. Lo que venía era un aterrizaje suave.

En la reunión del Comité de Mercado Abierto del 20 y 21 de marzo de 2007, que preside Bernanke, nuestra economista recuerda la discusión sobre la burbuja. “No podía durar”, rememora.

¿Y Bernanke?

El 28 de marzo de 2007, describe los problemas en el mercado inmobiliario. “Sin embargo, en este momento, el impacto de los problemas de los mercados subprime [créditos hipotecarios de alto riesgo] en la economía y los mercados financieros será probablemente contenido”.

¿A que recuerda a España?

¿No era que nadie lo había visto venir? ¿No será más cierto que quienes debían actuar negaron la realidad?

Lo que va a decir Janet Yellen tres meses después es más contundente.

En la reunión del 27 y 28 de junio de 2007 insiste.

“En términos de riesgo para la perspectiva de crecimiento, todavía siento la presencia de un gorila de 600 libras [272,16 kilos] en la habitación, y este es el sector de la vivienda. El riesgo de un deterioro significativo todavía mayor en el mercado de la vivienda con precios cayendo e impago de hipotecas creciendo mucho más, me crea una fuerte angustia...”.

Bernanke sostiene el 18 y 19 de julio de ese año que “han salido a la luz las pérdidas en los préstamos subprime. Ciertas estimaciones son del orden de entre 50.000 millones y 100.000 millones”.

En el cónclave del 7 de agosto de 2007, Yellen sigue adelante.

“El sector de la vivienda obviamente sigue siendo muy preocupante. Nos sorprendemos repetidamente por la profundidad y duración del deterioro de estos mercados; y las consecuencias financieras de los acontecimientos en los mercados subprime, que yo percibo extendiéndose ahora más allá de dicho sector, es una fuente de angustia apreciable”.

Octubre de 2007. Bernanke: los bancos norteamericanos son sanos y el mercado de la vivienda difícilmente desestabilice el sistema bancario.

Yellen, el 11 de diciembre de 2007, señala: “Mi previsión en abstracto vaticina que la economía intenta con dificultad evitar la recesión, con un crecimiento de cero durante este trimestre y alrededor del 1% el próximo… Me temo que corremos el peligro de deslizarnos hacia una credit crunch [reducción generalizada de la disponibilidad de préstamos o un repentino endurecimiento de las condiciones para conseguirlos en las entidades financieras]…”.

De los 100.000 millones de dólares, máximo, que daba Bernanke en julio de 2007, las pérdidas se extendieron, como vaticinaba Yellen, a otros préstamos. El margen de error de Bernanke es tremendo. Serán cuatro billones de dólares.

Estas “vidas paralelas”, ¿sugieren que la próxima presidenta de la Reserva Federal será todavía más paloma, como identifican los mercados, o más keynesiana, con relación a Bernanke, como advierten los conservadores, en la compra de bonos públicos o estímulos monetarios?

No necesariamente.

Yellen defiende el doble mandato de la Fed por el cual debe velar por el pleno empleo y la inflación. Pero esto no la convierte en paloma.

El economista David Rosenberg, que vaticinó la explosión de la burbuja en el sector bancario norteamericano, sugiere que la economista norteamericana no es tan “paloma”.

“Mire su hoja de antecedentes en las votaciones en el FOMC. Votó no menos de siete veces a favor de subir los tipos de interés y solo apoyó recortes de tipos dos veces en 12 años, mientras que Bernanke respaldó reducción de tipos doce veces y nueve veces se manifestó por subidas”, explica en una nota para sus clientes. “Ya en 1995, en julio, cuando se hablaba de un aterrizaje suave, votó contra la rebaja de los tipos que proponía Greenspan”.

La política monetaria (compras de bonos del Tesoro de 85.000 millones de dólares mensuales) no puede hacer el trabajo con eficacia en este tipo de crisis (recesiones de balance) que debe ejecutar la política fiscal. Tocará probablemente a la primera mujer que preside la Fed hacer la transición entre el recorte de los estímulos monetarios y un mayor protagonismo de la política fiscal. Eso si se quiere evitar que la recuperación de la economía norteamericana se agote y vuelva a la recesión.

Entradas populares