Médicos Sin Fronteras dice que 355 sirios han muerto por agentes químicos

La organización humanitaria informa de que otras 3.600 están siendo tratadas en hospitales de Damasco con sígnos asociados a un ataque químico
EE UU refuerza su presencia militar en el Mediterráneo ante un eventual ataque

Carmen Rengel
Jerusalén, El País
Por primera vez desde la denuncia de la oposición siria, la organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF) aportó ayer informaciones independientes sobre el ataque del miércoles pasado sobre Ghuta, al este de Damasco, donde según los rebeldes sirios se emplearon armas químicas para matar a más de 1.400 personas. La ONG emitió ayer un comunicado en el que informa de que tres hospitales de la provincia de Damasco con los que colabora desde 2012 afirman que el pasado miércoles trataron a 3.600 pacientes “con síntomas neurotóxicos”, de los que 355 murieron en poco tiempo.


El personal médico les ofreció descripciones “detalladas” de “convulsiones, exceso de salivación, pupilas contraídas, visión borrosa o dificultades respiratorias”. Aunque el personal propio de MSF no puede estar en Siria ante la elevada inseguridad de la misión, los profesionales que les hacen llegar estos detalles tienen con ellos una “estrecha colaboración de confianza”.

Los síntomas y el hecho de que todos los enfermos acudieran a la vez, procedentes de la misma zona y rociados por compuestos que acabaron contaminando a médicos y enfermeros “apuntan claramente a una exposición masiva de agentes neurotóxicos, lo que constituiría una violación del derecho internacional humanitario”, indicó desde Ginebra Bart Janssens, director de operaciones de la ONG.

El presunto uso de agentes químicos estará “sobre la mesa” en la reunión que los jefes militares de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí, Catar y Jordania celebrarán mañana en Ammán para analizar los retos de seguridad que conlleva la crisis siria. El encuentro, afirman las Fuerzas Armadas jordanas, estaba planificado desde hace semanas y será el tercero de esta naturaleza en lo que va de año. En la portavocía del Estado Mayor en Ammán reconocen que la cita no es “una respuesta al supuesto uso de armas químicas” denunciado por los opositores a Bachar el Asad, un ataque que ha llevado a países como Francia a abogar por el uso de la fuerza para “impedir la impunidad” del presidente sirio.

La delegación turca, que ya está en Jordania, ha pedido expresamente que se debatan planes de contingencia ante posibles ataques químicos por parte del régimen. El Asad ha mantenido que nunca usará estos agentes contra su población, pero ha lanzado veladas amenazas de que otra será su actitud si potencias extranjeras “interfieren” en su política nacional. Ya hay 200 especialistas en estas amenazas, procedentes de EE UU, trabajando con el Gobierno jordano desde antes del verano. Ankara reconoció ayer, según Reuters, que ha desplegado a 400 especialistas en armas NRBQ (nucleares, radiológicas, biológicas y químicas) en su frontera con Siria, en las provincias de Hatay, Kilis y Sanliurfa.

Ha causado revuelo el movimiento de EE UU, que ha decidido mantener en el Mediterráneo oriental el buque USS Mahan, que debía regresar a su base en Norfolk (Virginia), según anunció el Pentágono. Con él son cuatro los buques de guerra de que dispone en la zona, dos de ellos cargados con misiles de crucero capaces de golpear Siria si se opta por atacar enclaves precisos. El secretario de Defensa, Chuck Hagel, dijo que su departamento tiene la obligación ahora de “facilitar al presidente las opciones para todas las contingencias”, según explicó a los reporteros en su avión militar el viernes, mientras se dirigía a Malasia.

Irán, raudo ante este movimiento, reaccionó amenazando a todas las potencias occidentales que valoran castigar a El Asad. Abbas Araqchi, portavoz de Exteriores, dijo que Teherán “no permitirá” que “extranjeros” se impliquen militarmente en Siria. “Esperamos que sean lo suficientemente sabios como para no entrar en una batalla tan peligrosa”, añadió, tras tildar de “provocación” el refuerzo naval de EE UU. “No ayuda a resolver el problema y hará la situación de la región más peligrosa en el futuro”, añadió. El presidente iraní, Hassan Rohaní, reconoció por primera vez que se han empleado armas químicas en Siria, su aliado, pero culpó de ello a los rebeldes. Nada ha cambiado, entiende, que justifique la persecución a su socio de Damasco.

El exgeneral israelí Ben Artzi entiende que la comunidad internacional hace declaraciones en un intento de “no perder la credibilidad”, después de haber marcado líneas rojas infranqueables como el uso de armas químicas. Sin embargo, “nadie tiene claro qué hacer”. “Es creíble que, como primera fase, se esté formando y armando a los rebeldes para introducirlos desde países limítrofes, pero por ahora no tenemos noticia de sus avances, porque no llevan armamento pesado. Posiblemente refuercen esta vía. Las demás chocan aún con la legislación internacional porque no hay pruebas tangibles ni la ONU avalaría una operación. Un ataque tipo Kosovo, como recuerda The New York Times, aún tiene muchas lagunas”, concluye.

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