Hollande reduce las desgravaciones fiscales a las familias más ricas

La nueva política familiar hará pagar 800 euros más de impuestos al año a los padres con hijos

Miguel Mora
París, El País
El Gobierno socialista francés ha anunciado hoy una arriesgada reforma de las ayudas a las familias, vigentes desde 1945, que reducirá las desgravaciones por hijos a los hogares más ricos. El techo de la exención por cada hijo menor de edad bajará desde los actuales 2.000 euros a los 1.500 euros, y el cheque bebé —que hoy es de 923 euros— se reducirá un 50% a partir del segundo nacimiento.


Las nuevas medidas afectarán al 15% de familias (1,1 millones de hogares) con mayores rentas, incluidas las que solo tienen un hijo, según ha señalado el primer ministro, Jean-Marc Ayrault. Estas familias contribuirán con 68 euros mensuales (816 euros anuales) de impuestos suplementarios a reducir el déficit de la seguridad social, que se eleva a unos 2.000 millones. El Estado calcula que solo con esa bajada del cociente familiar ingresará 915 millones más, y prevé recaudar otros 750 millones reduciendo y congelando otras desgravaciones, como la de los gastos educativos.

La polémica reforma de la sensible, gaullista y republicana política familiar, que ha ayudado a que Francia sea uno de los países europeos con mayor índice de natalidad (casi dos nacimientos por mujer), ha sido decidida personalmente por el presidente, François Hollande, y el primer ministro Ayrault, ignorando las recomendaciones de los ministros de Asuntos Sociales, Hacienda y Familia, partidarios de que las ayudas dejaran de ser universales para que no diera la impresión de que el Gobierno socialista subía una vez más los impuestos.

Las protestas casi unánimes contra esa solución, avanzadas por casi todos los grupos de oposición, los sindicatos y las asociaciones familiares conservadoras y progresistas, parecen haber convencido a Hollande de que lo mejor era reducir el techo de las ayudas para tratar de mantener la paz social, ya soliviantada por las manifestaciones contra el matrimonio gay.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, ha afirmado que la reforma “asegura la equidad, perennidad y consolidación del modelo social francés”, aunque en realidad supone incumplir la promesa de no tocar la fiscalidad en 2014.

A cambio de la nueva subida de impuestos, Ayrault ha prometido que el Estado mejorará los servicios de atención familiar y, entre otras novedades, creará 100.000 puestos nuevos de guardería de aquí a 2017.

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