Inter venció en Catania de remontada


Roma, Espn
Fue prácticamente un milagro el que protagonizó Inter en el estadio Massimino de Catania, puesto que perdía 2 a 0 por los goles de Gonzalo Bergessio y Giovanni Marchese pero terminó por remontar en el complemento, gracias a un tanto de Ricardo Alvárez y un doblete de Rodrigo Palacio.


De esta manera, los nerazzurri atraparon a Lazio en el cuarto escalón de la clasificación, que ambos comparten con 47 unidades, mientras que los sicilianos se quedaron con 42 puntos y ahora se ubican séptimos, pero podrían ser rebasados por Roma, que cerrará la vigésimo séptima fecha recibiendo a Genoa.

Fue un partido simplemente incomprensible: empezó bárbaro el local, pero en particular inició muy mal la visita, que otra vez más bajó a la cancha sin garra y algo distraída. Así, aprovechando de un bochornoso yerro de Juan Jesús, Bergessio ya al séptimo minuto puso en ventaja al local.

En la ocasión, el defensor, en largo anticipo, se dio vuelta hacia el medio en lugar de irse hacia el externo y, por encima, no supo cubrir el balón, que al final el atacante argentino recuperó en el área para definir con un toque fino de derecha inapelable.

El gol le cortó las piernas a los nerazzurri, que empeoraron y se dejaron dominar totalmente por parte del anfitrión, que al minuto 19, tras haber creado mucho juego y ocasiones, metió el 2 a 0: en el desarrollo de un tiro libre desde la trescuartos, el balón viajó alto de derecha a izquierda y Marchese, inexplicablemente solo, saltó y cabeceó al gol.

Con la doble ventaja el local tuvo el demérito de conformarse demasiado con el resultado y así retrocedió mucho su posición, en el intento de poder jugar de contra., cosa que en los 25 minutos que quedaban de la primera etapa raramente logró hacer. Esa actitud, claramente, le permitió a los nerazzurri retomar confianza paulatinamente, para lograr crear algo ya antes del entretiempo.

En el complemento, Inter entró a la cancha totalmente transformado y con Palacio en lugar de Rocchi: el argentino cambió el partido porque le dio profundidad a la maniobra y, con grande inteligencia, se tiró a menudo por el lado de Rolín, quien lo sufrió muchísimo, encontrando así muchos espacios.

Sin embargo, en los primeros minutos del segundo tiempo Catania tuvo una clamorosa chance para cerrar el encuentro, pero Bergessio, desde excelente posición, disparó encima del portero rival y luego Izco no supo aprovechar del rebote para mandarla a guardar.

Así el match siguió abierto y, al 52º, Palacio se ocupó de inventar el descuento: recibió cerca del vértice derecho del área, lo encaró a Rolín, le sacó un metro llegando hasta el fondo y desde ahí dibujó un gran centro para la cabeza de Alvárez, a quien le alcanzó tocarla con la cabeza para anotar su primer gol en el campeonato.

Catania debía empezar a manejar el esférico, en cambio terminó por aceptar el planteo de ida y vuelta que intentaba imponer el conjunto milanés, probablemente demasiado seguro de poder anotar otro tanto. Efectivamente las ocasiones no le faltaron a los azulgrana, pero si faltó la precisión adelante del arco rival o a la hora de poner el último pase.

Inter, por su parte, se veía cada vez más eficaz y aguerrido, siempre de la mano de un Palacio extraordinario. Fue el mismo argentino, en efecto, a firmar el empate, con un buen cabezazo con el que desvió al fondo de la red un quirúrgico centro de Pereira. Vale la pena subrayar la mala posición de la defensa local en la ocasión, que le concedió demasiado espacio al ex-xeneize a pesar de contar unos cuantos hombres sin marca en el área.

El 2 a 2 le dio mucho coraje y energías a la visita, que siguió empujando con todo y creó algunas ocasiones para ganarlo, como cuando Alvárez lo habilitó a Schelotto por derecha, cerca del vértice del área chica, y el oriundo tuvo dos ocasiones consecutivas, pero en las dos Andujar atajó muy bien, salvando el resultado. Más tarde, el portero quedó inmóvil cuando Cambiasso desvió a quemarropa, pero por suerte suya el balón salió rozando el poste y se perdió por el fondo.

Catania intentaba atacar, pero ya se lo veía apagado y no lograba reaccionar a la enorme categoría que Inter estaba poniendo sobre el césped. Así, cuando el match parecía destinado al empate, que ya tenía sabor de medio milagro para los nerazzurri, al segundo de descuento Cambiasso recibió un cuchillazo de Palacio, controló con calma y al momento justo se la tocó nuevamente a Rodrigo: el delantero, entrando perfecto por el centro, puso el interno del pie derecho y salió a gritar el triunfo de su equipo.

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