Colombia advierte a las FARC que no hará concesiones militares

El Gobierno, que inicia hoy en Cuba las negociaciones con la guerrilla, no negociará un cambio del modelo económico

Elizabeth Reyes L.
Bogotá, El País
Minutos antes de salir hacia La Habana para iniciar las negociaciones formales del proceso de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el jefe del equipo negociador del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle, aseguró que han trabajado con la guerrilla en una visión compartida del fin del conflicto. Aun así, reiteró que “no habrá concesiones de carácter militar ni cese del fuego ni zonas desmilitarizadas”, durante la negociación, y que la agenda a discutir será la pactada. “No vamos a negociar el modelo de desarrollo de Colombia, ni las políticas del Gobierno [de Juan Manuel Santos], como tampoco le estamos pidiendo a las FARC que abandonen sus ideas o que las negocien”, dijo.


A la guerrilla le envió un mensaje antes de su encuentro, este lunes: “Esperemos que muestren que ellos piensan que es el momento de la fuerza de las ideas y no el momento de la fuerza de las balas, y menos el de la combinación de ambos”, aseguró De la Calle en el aeropuerto militar de la capital colombiana.

Y aunque el Gobierno de Santos ha sido claro en que las negociaciones se harán a puerta cerrada, el jefe del equipo negociador aseguró que la sociedad civil podrá participar a través de una página web y de otros mecanismos que se darán a conocer en los próximos días. Al final de una alocución que no superó los diez minutos, De la Calle reiteró la voluntad del Gobierno de Santos de avanzar con rapidez y confió en que la guerrilla llegue a acuerdos “concretos y realistas”.

De la Calle partió acompañado del Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, y de otros tres negociadores: Frank Pearl, Luis Carlos Villegas y el general retirado Jorge Mora Rangel. El exdirector de la Policía, el general Oscar Naranjo, se integrará al grupo el martes.

Según el plan acordado y tras un retraso de cuatro días, este lunes se iniciarán formalmente las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC en La Habana, Cuba. Este será el cuarto intento por terminar un conflicto que se ha extendido durante casi 50 años y que, según analistas como María Victoria Llorente, “nunca volverá a haber otro escenario tan propicio para negociar la paz”.

En una carta pública, un centenar de intelectuales colombianos le pidieron a las partes involucradas que mantengan la voluntad para alcanzar la paz y que asuman los acuerdos como “una oportunidad única e irrepetible”. “Si fracasan”, dice la misiva, “la confrontación avanzará, pero con mayor intensidad y con altas, y todavía inéditas, cotas de degradación”.

Pese a los buenos deseos, el optimismo es moderado en esta segunda etapa del proceso. En la última encuesta realizada por Gallup, un 72% de los colombianos apoya el proceso de paz, pero solo el 39% cree que tendrá éxito. Los colombianos, que vieron el diálogo al principio con un optimismo elevado, bajaron sus expectativas tras escuchar el discurso de Iván Márquez, jefe negociador y número dos de la guerrilla, quien durante la apertura de las negociaciones en Noruega, criticó fuertemente el modelo social y económico del país, la inversión extranjera y a los militares. Y aunque el Gobierno ha dejado claro que estos temas no están en discusión, la guerrilla ha dejado ver que el camino de las negociaciones no será fácil.

Aun así, el presidente, Juan Manuel Santos, durante la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Cádiz, aprovechó para pronosticar que en esta ocasión, Colombia sí está preparada para poner fin al conflicto armado. El país necesita “avanzar socialmente”. “Hay que silenciar los fusiles; es una condición muy necesaria para alcanzar la paz. Encontramos las condiciones y empezamos esta semana el proceso. Vamos a ensayar, tenemos la mejor voluntad, conocemos las líneas rojas, dónde estamos dispuestos a ceder y dónde no”, aclaró el mandatario en España.

Pese a que no se ha establecido un plazo para la firma de un acuerdo para finalizar el conflicto, Santos insiste en que esta ronda de negociaciones debe ser ágil, ya que las conversaciones se ceñirán a un acuerdo de cinco puntos que incluyen la reforma agraria, la participación política de las FARC, el fin del conflicto, el narcotráfico y las víctimas, todos ellos asuntos muy espinosos. “No será por intransigencia nuestra [del Gobierno] que las conversaciones no tengan éxito”. Ese fue el mensaje que el presidente colombiano envió a la guerrilla de las FARC, la más antigua de América Latina.


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