Copa Sudamericana: Universidad Católica arrancó un punto de Avellaneda


Buenos Aires, EFE
La Universidad Católica de Chile pudo vencer afuera de casa a Independiente, en Argentina, pero le sienta bien el empate 2-2 que consiguió en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana.


Los goles marcados por Enzo Andía (m.3) y Nicolás Castillo (m.70) abren el camino de la clasificación chilena a las semifinales en un partido que estuvo cerca de liquidar en el primer tiempo, cuando apabulló al conjunto rojo y desperdició numerosas posibilidades de aumentar su temprana ventaja.

Cristian Tula (m.45) y Lucas Villafañez (m.55) anotaron los goles de Independiente, que necesitará de un triunfo en San Carlos de Apoquindo para evitar ecuaciones angustiantes y penales, y de un mejor rendimiento para doblegar a un difícil rival.

Un saque de falta, un preciso cabezazo de Enzo Andía tras superar en el salto al argentino Roberto Battión, y el esfuerzo inútil del arquero Hilario Navarro escenificaron la apertura del marcador para el conjunto chileno a los tres minutos de juego.

Los esquemas tácticos defensivos y las estrategias para afrontar ataques profundos iniciados por el rival desde los vestuarios, se quemaron en menos de 180 segundos ante el oportunismo y el aprovechamiento de las circunstancias por parte de la formación dirigida por Martín Lasarte.

Cuando Independiente reaccionó, estaba abajo en el marcador, lo peor que le puede ocurrir a un equipo local en el comienzo de una eliminatoria. Y la Católica, consciente de la situación, lo atacó, le provocó problemas en su insegura defensa y le hizo depender del arquero Navarro para que la desventaja se mantuviera en la mínima.

El visitante se llevó por delante a los rojos de Avellaneda durante varios minutos, pero malogró demasiadas situaciones de gol tras el impulso que desde la zona central le dieron Ríos, Costa y Cordero, motores del juego chileno y dueños de la situación en la zona clave del campo.

De posibilidades perdidas frente al marco argentino, la Universidad Católica podía dar conferencias y sus puntas Pizarro y Castillo ensayar sus defensores apoyados por letrados expertos en la ley de Murphy.

Independiente, entonces, pasó del desconcierto absoluto al intento básico de hacerse del balón y lo logró módicamente, en coincidencia con la decisión del equipo chileno de tomarse un respiro después de la media hora de juego.

Para coronar la serie de desaciertos de la Católica al terminar jugadas de ataque formidables, Castillo se perdió por enésima vez el segundo tanto de su equipo a los 44, y en la primera ocasión que tuvo Independiente, a los 45, Tula empató de cabeza a la salida de un tiro libre de Ferreyra.

El partido fue más parejo en el comienzo de la segunda parte, porque Independiente se decidió a jugar en el campo adversario y entraron más en juego sus delanteros Farías y Benítez, a la vez que disminuyó la incidencia en el juego del chileno Michael Ríos, el mejor jugador de su equipo.

La determinación del equipo de Américo Gallego dio sus frutos a los 55 minutos, cuando Villafañe remató desde fuera del área y marcó el segundo tanto local en un partido que había cambiado caso totalmente con respecto a la primera etapa.

No obstante, el conjunto universitario se recuperó, Cordero recuperó el nivel que tuvo en el primer tiempo y un pase suyo dejó en inmejorable posición a Castillo a los 70, que igualó a dos y puso algo de justicia al marcador.

Una inmejorable impresión dejó la Católica en Avellaneda ante un Independiente que intenta recuperarse, como puede, de un mal comienzo de temporada.

Este partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana se jugó ante 26.000 espectadores en el estadio Libertadores de América, de Independiente de Avellaneda, en las afueras de Buenos Aires.

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