Inter le ganó a Fiorentina y quebró la "maldición del Meazza"


Roma, Espn
En el último partido de la sexta fecha del campeonato italiano de fútbol, disputado en el estadio Giuseppe Meazza de Milán, Inter venció a Fiorentina por 2 a 1, con goles de Diego Milito (penal), Antonio Cassano y del brasileño Romulo.


Con este triunfo, el primero como local, Inter se acomoda en la tabla: ahora suma 12 puntos y ocupa junto a Lazio la tercera posición. Fiorentina, por su parte, sigue con 8 unidades y comparte con Catania, Roma, Torino y Genoa la sexta plaza.

El triunfo de Inter fue merecido, máxime por lo que supo producir en el primer tiempo, cuando tuvo muchas ocasiones de gol y pudo haberse ido al descanso con una amplia ventaja. Fiorentina no jugó mal pero, una vez más, pagó su escaso peso ofensivo.

Además, el partido fue arruinado en la última media hora por un grave error del referí, quien lo expulsó injustamente a Gonzalo Rodríguez (segunda amarilla) justo en el momento de mayor presión de Fiorentina en la búsqueda del empate. Pero vayamos por orden.

Inter volvió a presentarse con el 3-5-2, esta vez con Nagatomo y Zanetti carrileros. Especialmente el japonés protagonizó por izquierda un interesante duelo con el colombiano Cuadrado.

Por eso no llamó la atención cuando una gran jugada por izquierda derivó en el penal del primer gol: Courinho se fue bien por el fondo y metió el centro, Viviano alcanzó a manotear pero la pelota le quedó a Zanetti. Cuando el argentino trató de volver a meter el centro, la pelota dio en el codo extendido de Rodríguez.

Fue tarjeta amarilla y penal, porque a pesar de la corta distancia el gesto del defensor fue claro. Milito, con un derechazo inatajable, cambió la pena máxima por el gol del abertura, su tanto número 78 en 128 presencias en Serie A, con el escalofriante promedio de 0,61.

Luego del gol , el partido fue realmente raro, porque Fiorentina tenía más la pelota y jugaba mejor, pero Inter sumaba ocasiones, una tras otra y todas originadas por izquierda. Las dos más claras fueron para Milito, un derechazo que casi parte el travesaño,. luego de un bonito sombrero por arriba de Rodríguez, y un mano a mano (asistencia de Cassano) que Viviano atajó de manera espectacular.

Pero el gol estaba al caer y llegó: vino un cambio de frente desde la derecha, Cambiasso hizo la cortina y la pelota le llegó a Cassano, absolutamente solo por izquierda, quien no desperdició la fácil ocasión y metió un derechazo inapelable al primer palo, su cuarto gol en el torneo.

Parecía asunto terminado, pero ahí se durmió la defensa de Inter y permitió el descuento: Pizarro maniobró muy bien, en posición de diez, apenas afuera del área, y metió el centro perfecto para el ingreso de Romulo, con Juan Jesús que había dado el paso adelante y Nagatomo que lo siguió (y habilitó) al brasileño, quien no tuvo problema para cabecear al gol.

El ingreso en el complemento del chileno Matias Fernández (por un impalpable Ljajik) puso el partido al rojo vivo: Fiorentina maniobraba muy bien y tuvo un par de aproximaciones interesantes, especialmente con Jovetic, mientras que Inter no lograba más asustar a Viviano.

Pero, justo cuando uno se preparaba a un final emotivo y espectacular, llegó la decisión errada de Giannoccaro, quien por una falta común y corriente decidió volver a amonestar a Rodríguez y expulsarlo. Vale subrayar que este señor con ésta dirigió 6 veces a Inter (todas como local) y el nerazzurro siempre ganó, lo que es por lo menos una rara anomalía estadística.

A pesar del hombre de menos, Fiorentina fue muy generosa y siguió atacando, máxime luego del ingreso de Toni por Cuadrado, pero a parte un par de sobresaltos y de pelotas paradas, Inter aguantó bien y hasta tuvo una ocasión clamorosa con Milito, en jugada de tiro de esquina, una volea a quemarropa que Viviano salvó de manera increíble.

Al final, fue un buen e importante triunfo para Inter, que encara la semana del clásico ciudadano con más serenidad. Pero sería un error grosero confiarse demasiado, porque el equipo sigue siendo discontinuo y muy frágil atrás. Fiorentina necesita aumentar su peso ofensivo y limitar el recorrido de sus carrileros, que exponen demasiado a los tres centrales.

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