US Drones: con licencia para matar
Javier Valenzuela, El PaísUS_Drone.1Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, tiene previsto explicar hoy, lunes 5 de marzo, cuál es la política del gobierno de Obama sobre el “asesinato selectivo” (targeted killing) de ciudadanos norteamericanos fuera de su territorio, según informa Fox News. Esta explicación se producirá en una conferencia en la facultad de Derecho de Northwestern University, cinco meses después de la ejecución en Yemen de Anwar al-Awlaki, un predicador islamista de nacionalidad estadounidense vinculado a Al Qaeda.
El 18 de septiembre de 2001, una semana después de los atentados del 11-S, el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución que autoriza el uso preventivo de la fuerza en la lucha contra el terrorismo. El gobierno de Obama se amparó en ella para proceder a la ejecución extrajudicial de al-Awlaki.
AnwarAlAwlakiEl 30 de septiembre de 2011, en el norte de Yemen, dos drones del tipo Predator lanzaron misiles Hellfire contra el vehículo en el que viajaban al-Awlaki y otros presuntos miembros de Al Qaeda. El predicador murió de inmediato. La operación estuvo dirigida por la CIA y recibió la pública alabanza de Obama.
Con un blog personal, una página en Facebook y muchos videos en YouTube, al-Awlaki, ingeniero de formación, era llamado “el Bin Laden de Internet”. Desde 2010, al parecer con la aprobación personal de Obama, se había convertido en el primer ciudadano estadounidense al que la CIA estaba autorizada a liquidar físicamente en cualquier lugar, en cualquier momento y por cualquier medio (targeted killing).
Es sabido que la CIA lleva unos cuantos lustros prefiriendo los medios electrónicos a los humanos, tanto a la hora de cosechar información como a la hora de actuar. Esa pasión por el ELINT y el SIGINT frente al viejo HUMINT constituye hoy tanto su principal fortaleza como su principal debilidad.
BodyOfLies.DavidIgnatiusAsí que, cuando el 11-S, le devolvió las manos libres para abatir “enemigos de Estados Unidos”, la CIA, más que reclutar agentes OO7 con licencia para matar, se dedicó apasionadamente a trabajar con drones, aviones pilotados remotamente. En 2007, en su novela Body of Lies, de la que Ridley Scott haría una película, David Ignatius ya situó al agente imaginario de la CIA Roger Ferrirs controlando desde un bunker de alta tecnología la acción de mortíferos drones en Afganistán.
Ahora la página web en inglés de Al Yazira acaba de publicar un artículo de Tom Engelhardt cuyo título dice lo esencial: How drone war became the American way of life.
Los drones asesinos irrumpieron en la escena global a comienzos de este siglo, tras el 11-S, y, en el imaginario norteamericano, se han ido convirtiendo, dice Engelhardt, en “el arma perfecta para resolver los problemas”.
En 2011, la Fuerza Aérea de Estados Unidos entrenó a más guías de drones (los tipos que los dirigen desde una base militar armados con un joystick y sentados frente a una pantalla de ordenador) que a verdaderos pilotos de cazas y bombarderos.
La apuesta por la guerra tecnológica, recuerda Engelhardt, fue adoptada por el Pentágono al final del desastre de Vietnam, a fin de reducir las bajas propias y las correspondientes repercusiones negativas en la moral del Ejército y en la opinión pública en la metrópolis. En el futuro, las guerras imperiales de Estados Unidos se irían librando cada vez más con menor riesgo para sus soldados.
Drones-kill-9-civilians-somaliaSe terminó con el reclutamiento forzoso y las Fuerzas Armadas se hicieron estrictamente profesionales. El modelo a seguir lo puso Hollywood con Star Wars. Científicos y fabricantes de armas debían poner en pie un ejército de robots que sustituyera a la tradicional carne de cañón.
Diseñados originalmente para el espionaje, la vigilancia y el reconocimiento, los drones comenzaron a ser usados masivamente por Estados Unidos para identificar y matar objetivos humanos tras el 11-S (las guerras yugoslavas les habían servido de prueba). Equipados con misiles Hellfire, los Predator, y sus sucesores, los aún más mortíferos Reaper, fueron ganando protagonismo en las guerras de Afganistán e Irak y en las operaciones contra Al Qaeda en Yemen y Somalia.
Se dice que Obama es un entusiasta de los drones. A partir de 2008, también comenzaron a actuar en Pakistán.
NorthWaziristan.MapLos ataques de drones en las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán han provocado la muerte de dirigentes y combatientes de Al Qaeda y los talibanes, pero también las de cientos de civiles inocentes. En diversas ocasiones, The New York Times y otros medios norteamericanos han dado cuenta de acciones de esos artefactos en los que se habrían producido cuantiosas “bajas colaterales”.
Las manifestaciones contra el uso de drones por los norteamericanos en las denominadas “áreas tribales” de su territorio son habituales en Pakistán. El jefe del espionaje pakistaní (ISI), el teniente general Ahmed Shuja Pasha, pidió el pasado año a la CIA que detuviera esas acciones.
Pero ni las protestas populares aquí o allí, ni las peticiones de gobiernos aliados, parecen capaces de perturbar lo que Engelhardt llama el love affair de Estados Unidos con los pájaros metálicos con licencia para matar.

