Inter empató de remontada ante un Catania generoso


Roma, Espn
En el estadio San Siro de Milán, en el cierre de la fecha 26 de la Serie A, Inter igualó de local ante Catania por 2 a 2: primero Alejandro Gómez y Mariano Izco habían puesto en doble ventaja a los sicilianos, pero Diego Forlán primero y Diego Milito después igualaron para los nerazzurri.

De esta manera, el conjunto de Ranieri se quedó séptimo, pero ahora con 37 puntos, mientras que los azulgrana en este momento cuentan con 34 unidades en la clasificación (y un partido menos) y ahora comparten con Palermo y Chievo la octava plaza del torneo.

El partido fue muy raro, porque por 70 minutos se vio prácticamente un sólo equipo en la cancha, Catania, pero un poco por la demasiada tranquilidad de la visita y otro poco por un clamoroso error de Carrizo, Inter logró remontar y hasta pudo ganarlo sobre el final.

Lo más raro fue que los locales empezaron bastante bien y, sin brillar particularmente, había logrado crear una clara ocasión de gol, con una volea de Forlán demasiado central, que el portero azulgrana pudo tapar sin demasiados problemas.

Pero al primer ataque verdadero, al minuto 20, el conjunto de Montella encontró un enorme agujero por izquierda, de manera que un pelotazo de Barrientos pudo encontrarlo totalmente solo por ese lado a Gómez: el argentino encaró el área, enganchó bien para el medio y de derecha la clavó a lado del palo más lejano.

El gol chocó con dureza a los nerazzurri, mientras que le dio confianza a los sicilianos, quienes empezaron a dominar completamente el juego y arrasaron con todo a su rival, rozando el segundo gol en más de una ocasión, para encontrarlo finalmente al minuto 38.

En la ocasión, Bergessio inventó un toque profundo, Marchese recibió por izquierda (en clarísima posición adelantada: ¡realmente increíble que el juez de línea no lo haya visto!) y la tocó en el medio para Izco, quien casi falló con el arco libre, pifiando con el pie derecho, pero que logró anotar afortunadamente impactando con la otra pierna tras la pifia.

El match sinceramente parecía cerrado y, en efecto, en el complemento Inter no se veía capaz de reaccionar. Catania empezó a "juguetear" y, tras haber sumado alguna buena ocasión para poner el tercero, regaló demasiados metros y bajó el ritmo de juego. En ese marco, trabajó bien Ranieri, poniéndolos a la hora de juego a Obi y Poli por Palombo y Cambiasso (ya había entrado Sneijder por Faraoni en el entretiempo), mientras desilusionó un poco Montella, porque tardó sus cambios y, sobre todo, porque no convencieron sus decisiones, especialmente la primera, cuando lo sacó a Bergessio para hacerlo debutar a Ebagua (pésimo en esta ocasión).

De todas maneras, Inter no lograba crear ningún peligro y, en efecto, fue un episodio el que abrió nuevamente el match. El mérito fue de Forlán, el único activo de Inter que nunca se rindió, pero el uruguayo tuvo la suerte de sacar el comodín cuando su zurdazo poderoso pero muy central encontró el tremendo "pato" de Carrizo, quien prácticamente empujó el balón adentro de su proprio arco con sus puños.

El descuento le infundió coraje a los locales, que empezaron a atacar con todo y, si bien lo hicieron con un poco de confusión y más con corazón que con fútbol e ideas, los nerazzurri pudieron aprovechar de la evidente confusión de Catania, para encontrar el gol del empate al 80º, cuando Milito recibió un gran pase de Forlán, se metió por derecha y sacudió un remate cruzado que se metió en el ángulo alto más lejano.

El desafío se puso realmente intenso: la visita finalmente reaccionó y tuvo sus chances para ganarlo, pero también los muchachos de Ranieri rozaron el tercero y, en realidad, fue Pazzini el que tuvo la chance más clara, faltando pocos segundos al final, cuando controló (con un brazo) sobre el límite del área chica y, solo adelante del portero, disparó central y sin mucha fuerza, desperdiciando una ocasión realmente fácil.

Fue más justo así, porque un triunfo local hubiese sido merecido, pero de todas maneras, a pesar de no haber sumado tres puntos, esta remontada podría ser para Inter un poco lo que fue el triunfo en Údine de Milan: un golpe de cola que le devuelve carácter al equipo y marca el cambio de página por parte del cuadro. Pero sólo el futuro podrá confirmarnos lo que significó para Inter este resultado.

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