Una clase con los indignados de Londres
Anahi Aradas BBC Mundo
Lo único fuera de lo usual es que en esta ocasión, Castells no impartirá clase desde un ceremonioso púlpito, sino sobre un rudimentario tablón de madera frente a los escalones de la Catedral de St. Paul’s.
Aulas alternativas
En una Europa con tarifas educativas cada vez más excluyentes y con un sistema universitario cuya estructura, en algunos casos, se remonta casi a tiempos de la Ilustración, algunos reivindican lo que se denomina "Universidad popular" o "Universidad de la Calle".
Educación abierta, gratuita y para todos, que tanto los movimientos de "Indignados" en España como los "Occupy" en Londres ponen en práctica como parte de sus actividades diarias.
Son clases organizadas no importa donde, ya sea en el suelo de una plaza londinense o en el Parque del Retiro, en Madrid, donde el mismísimo premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz se dejó ver el pasado verano.
La idea no es nueva
Un estallido de sirenas de la policía interrumpe brevemente el seminario. "Todavía no, déjenme acabar", bromea el académico antes de proseguir.
Castells no vino a disertar sobre tecnologías de la información, eso lo dejó para su cita previa en el London School of Economics. Esta vez viene a hablar, entre otras cosas, de cómo los países occidentales están "seccionando" con programas de austeridad lo que llama "las raíces del conocimiento y de la productividad", es decir, la educación y la investigación.
Autor del libro "Nuevas perspectivas críticas en educación" (1994), Castells forma parte de un grupo de académicos que aboga por una radical reforma del sistema de enseñanza. Algunos ya han trascendido la teoría y hace tiempo que pasaron a la acción.
La Universidad Popular de Caen, fundada en 2003 por el filósofo Michel Onfray en Francia, retomó un concepto desarrollado en el siglo XIX; la universidad popular, gratuita, abierta a todos, sin exámenes, donde prima el debate y el sentido crítico.
Con las nuevas tecnologías el concepto se extiende más allá, y en la clase de Castells no sólo participan los físicamente presentes sino también los virtuales.
A través de Twitter y Facebook, anónimos alumnos envían al académico sus preguntas online.
"¿Los movimientos occupy deberían pedir soberanía?, plantea un oyente-twittero.
El Banco de las Ideas
Muy cerca de ahí, junto a la Plaza Finsbury, se erige lo que los indignados ingleses han llamado "El Banco de las Ideas".
Los indignados de Londres abrieron un "banco de las ideas" en pleno centro financiero de Londres.
Es literalmente un banco. Propiedad de la institución suiza UBS –una de las beneficiarias de un rescate millonario en 2008-, hace siete años que este edificio de cuatro plantas permanece vacío en pleno centro financiero de Londres, cuentan los indignados que hace dos semana plantaron allí su bandera.
En su interior el trajín de gente es incesante y en medio de esa frenética actividad Hector, español de Galicia, me cuenta que la iniciativa pretende "dar un paso adelante en el movimiento".
"La idea es abrir un espacio para el público cuando todo se está privatizando", aclaró.
Todavía en ciernes, el lugar ya acogió una clase sobre cómo elaborar canciones políticas de la mano del cantautor británico Billy Bragg. Por la tarde, según puede leerse en un pizarrón, la lección versará sobre las elecciones parlamentarias en Egipto.
"Tratar de entender no sólo actuar"
De vuelta en St. Paul’s la clase está llegando a su ocaso. La ronda de debate se ve momentáneamente alterada por los improperios contra Castells de un transeúnte ebrio agitando en el aire su lata de cerveza.
Aún así, la sesión termina en paz y la audiencia se dispersa aparentemente satisfecha, ya sea por la charla o por el alivio de poder guarecerse, por fin, del frío.
Pero antes de que la presurosa figura de Castells también se esfumara en la metrópoli, éste aceptó dedicar un apunte final a los lectores de BBC Mundo.
"La Universidad en la calle quiere decir que la universidad puede estar en todas partes", explicó, "porque en todas partes la gente pide conocimiento auténtico, no burocrático".

