Elecciones 2012: La economía será la clave en la re-elección de Obama
EEUU, APCuando los Republicanos perdieron la Casa Blanca en el 2008, la primera causa sino la fundamental fue la debacle financiera y económico que estalló aquel año. A tres años de haber sido electo Barack Obama, la economía de los Estados Unidos sigue a la deriva y eso resulta poco alentador para sus esperanzas de ser reelegido.Una economía débil y llena de altibajos fue la que dio forma en el 2011 a las plataformas de todos los aspirantes a la nominación republicana, quienes esperan impedir un segundo mandato de Obama. Pero lo irónico del asunto es que por lo visto y por el pasado de estos aspirante, Obama resulta siendo el menor de todos los males.
Ningún presidente estadounidense fue reelegido desde la Segunda Guerra Mundial con una tasa de desempleo del 8% o más alta. En estos momentos esa tasa es del 8,6%, después de estar en torno al 9% los dos últimos años, y los propios economistas de la Casa Blanca dudan que caiga por debajo del 8% antes de los comicios del 6 de noviembre.
Los republicanos, no obstante, tienen problemas para encontrar un candidato serio. La base conservadora del partido coqueteó con Michele Bachmann, Rick Perry, Herman Cain y últimamente Newt Gingrich en su búsqueda de una alternativa a un Mitt Romney que no convence.
Romney arrancó el 2011 como el favorito, pero muchos republicanos no lo digieren. Al final del año, la batalla era entre él y Gingrich.
Ambos se están tirando con munición pesada y diciendo que Obama no supo manejar la economía, que tiene una doctrina de “contemporización” con gobiernos hostiles y que le dio la espalda a Israel.
La gente tiende a olvidarse de que Obama fue el responsable de la operación en que murió Osama bin Laden, impulsó una política que terminó con el derrocamiento de Moamar Gadafi en Libia, endureció la política de Estados Unidos hacia Rusia y China y ayudó a bloquear la admisión de Palestina como miembro pleno de las Naciones Unidas. O de que las mismas encuestas en que se le dan notas bajas a su manejo de la economía dicen que su desempeño en política exterior y defensa nacional ha sido bueno.
Obama también está afilando su mensaje, diciendo que los republicanos protegen a los ricos y se oponen a recortes impositivos para la clase media. Y usando los argumentos del movimiento Ocupa Wall Street, atribuye la crisis financiera a la “impresionante codicia de unos pocos” y despotrica contra las “grandes apuestas y las grandes bonificaciones” de las empresas de inversiones, “hechas con el dinero de otros”.
Los republicanos responden diciendo que Obama está librando una guerra de clases y que nadie jamás obtuvo la presidencia con esos argumentos. Y con el deterioro de la economía, los índices de aprobación de Obama cayeron al 40 y pico por ciento, los más bajos de su presidencia. Y menos gente todavía aprueba su manejo de la economía.
“Le falta carácter”
Hasta el actor Matt Damon, quien apoyó fervientemente la elección de Obama en el 2008, ahora da a entender que al presidente “le falta carácter” para dirigir el país. Y no es el único que expresa esa opinión.
La gente “está hasta aquí” de la incapacidad tanto de demócratas como de republicanos para resolver los problemas económicos, según Doug Schoen, estratega demócrata que alguna vez trabajó para Bill Clinton.
La recuperación económica tropieza con varios obstáculos, como el alto desempleo, un mercado inmobiliario todavía en ruinas, un Congreso ineficiente y la crisis derivada del gran endeudamiento de Europa.
La deuda nacional, por otro lado, ascendió a 15 billones de dólares a fines del 2011, lo que no da espacio para nuevos programas de estímulo diseñados para combatir una recesión, aunque el presupuesto para las guerras sigue aumentando.
Para que Obama sea re-electo, por aquello de que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, su gobierno puede tener la “fortuna”, si así se le puede llamar, de que las nuevas turbulencias económicas de una segunda y más explosiva recesión que, de acuerdo a ciertos analistas, estallaría en la segunda mitad del 2012, no se sientan sino a partir del 2013 cuando ya hayan pasado las elecciones de noviembre.
Con todo, la reflexión en todo esto es la ironía de ver como en la primera potencia de la “libre empresa” que, supuestamente, hace funcionar el motor de la economía, se le exija a un político que solucione un problema causado por los que manejan el capitalismo. Una idea que la opinión pública, de escaso razonamiento, la cree enteramente.

