Mueren 8 soldados en el día más sangriento para la OTAN en Afganistán de 2011

Kabul, Agencias
La OTAN confirmó hoy la muerte de otros tres soldados extranjeros, lo que ha elevado a ocho el número de militares fallecidos en las últimas 24 horas en Afganistán, la jornada más sangrienta para la fuerza internacional de 2011.

Una bomba caminera mató ayer sábado a tres miembros de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en el conflictivo sur afgano, según explicó hoy a Efe un portavoz del organismo multilateral.

La fuente rehusó precisar las circunstancias del ataque así como la nacionalidad de las víctimas, una prerrogativa que corresponde a cada país en cuestión.

Este suceso se suma a un atentado suicida ocurrido también ayer en una base militar de la provincia oriental de Laghman que causó la muerte de nueve personas, entre ellas cinco soldados extranjeros, lo que ha situado en ocho la cifra total de víctimas mortales de la ISAF durante las últimas 24 horas.

Los ataques -perpetrados con las habituales técnicas de una acción de un terrorista suicida y una bomba caminera- son la última muestra del martillo constante con el que la insurgencia prefiere golpear a la Alianza Atlántica en una guerra que dura ya casi una década.

Los incidentes son además el recordatorio de que la situación sobre el terreno sigue sin ofrecer una clara mejoría: La de este sábado ha sido la jornada más negra para la ISAF en lo que va de 2011, según el portal virtual icasualties.org.

Previamente, el campo de batalla en la provincia oriental de Kunar a finales de marzo o una serie de sucesos violentos en distintos lugares en enero se habían cobrado la vida de seis militares foráneos respectivamente en un mismo día, pero nunca ocho como ayer.

La OTAN, que tiene unos 150.000 efectivos desplegados en el país, comenzará a transferir gradualmente la responsabilidad de la seguridad al Ejército y Policía afganos a partir del próximo julio, comenzando con algunas provincias y ciudades habitualmente tranquilas.

El proceso está previsto que culmine en 2014, según la estrategia fijada por el presidente de EEUU Barack Obama, quien sin embargo ve cómo el impulso a la resolución del conflicto buscado el año pasado con el envío de refuerzos y el lanzamiento de grandes operaciones en los principales bastiones talibanes del sur no acaba de llegar.

2010 fue de hecho el año más sangriento tanto para la OTAN -711 víctimas mortales- como para la sociedad civil -2.777 muertos- desde la invasión de EEUU a Afganistán y la caída del régimen talibán, en 2001.

En declaraciones a Efe, el analista y ex viceministro afgano del Interior, Abdul Hadi Jalid, observó que "siempre en primavera se recrudecen los combates con operaciones de la OTAN y (...) de los talibanes".

"La mayoría de las bajas de las fuerzas de seguridad se deben a atentados suicidas y bombas camineras porque los enemigos de Afganistán no tienen capacidad para enfrentarse" directamente, mantuvo Jalid, quien se lamentó de que las autoridades afganas carezcan de "buena información de inteligencia" para impedir estas acciones.

El portavoz talibán Zabihulah Muyahid también opinó a Efe que con la llegada de la estación primaveral el movimiento insurgente está redoblando esfuerzos en su lucha.

"Nuestras operaciones contra las fuerzas afganas y de la OTAN se han reforzado en comparación con el año anterior. Nuestros combatientes están tratando de conseguir mejores equipamientos para expulsar a las tropas internacionales del territorio afgano", sostuvo la fuente.

Por su parte, un portavoz de la ISAF, Tim James, refutó a Efe que los integristas estén en un momento álgido y aseguró que su "capacidad para la ofensiva" está "seriamente trastocada" tras las operaciones emprendidas contra ellos durante el invierno.

"Ha habido un par de pequeños episodios de violencia en los últimos días pero no significa que hayan aumentado los ataques. Nuestra información de inteligencia sugiere que la estación de combate, si es que hay una, todavía está por comenzar", zanjó.

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