Rafael Correa: "Querían provocar una guerra civil"
Quito, AgenciasEl canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, que ayer en mitad del caos desatado en las calles tras la sublevación de los policías rebeldes tuvo que ser ingresado por una herida en la cabeza, ha advertido de que el Gobierno no está tranquilo ante la posibilidad de una repetición de lo que el presidente del país, Rafael Correa, retenido ayer durante 11 horas, reitera como un intento de golpe de Estado y que, según ha manifestado ante los cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), pretendía "provocar una guerra civil".
"No puedo decir que estemos totalmente tranquilos porque mucha gente que estuvo ayer movilizada posiblemente lo siga estando y puede querer reproducir lo ocurrido", ha argumentado Patiño en un comunicado del que se hizo eco el canal latinoamericano Telesur .
El ministro ha agradecido, asimismo, el apoyo de la comunidad internacional al Gobierno Nacional, destacando la convocatoria inmediata por los dignatarios de los países "hermanos" de Unasur, quienes se reunieron de urgencia en Buenos Aires. "Esto nunca ha pasado, una cosa es que se reúnan los organismos de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y los organismos permanentes, pero que los presidentes se autoconvoquen es realmente un gesto de mucho respeto y apoyo al Gobierno Nacional", afirmó.
Tanto los cancilleres de Unasur como el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza , han viajado a Quito para trasladar su apoyo al presidente, Rafael Correa, y preocuparse por su estado físico.
Tras un encuentro mantenido con Ricardo Patiño, Insulza ha manifestado que el de ayer "fue un día triste para los demócratas, pero hoy estamos contentos porque todo el continente ha defendido la democracia ecuatoriana y todos hemos entregado el respaldo a la entereza del Presidente Correa".
Tres policías detenidos
La Policía ecuatoriana ha arrestado a tres coroneles de la Policía Nacional acusados de una presunta tentativa de asesinato contra el presidente Correa, según ha informado la Fiscalía de Pichincha. Según el portal informativo ecuatoriano EcuadorInmediato , los detenidos han sido identificados como los coroneles Julio Cueva, Edwin Marcelo Echevarría y José Ribadeneira, pertenecientes todos ellos al Regimiento Quito 1 del cuerpo de Policía.
Todos ellos deberán comparecer ante un juez, que tendrá que decidir si los mantiene o no en la prisión.
El Gobierno eleva a cuatro los fallecidos
El ministro de Interior ecuatoriano, Gustavo Jalkh, ha elevado a cuatro el número de fallecidos durante la sublevación, aunque sigue sin estar claro cuál es el número exacto de los heridos, que podrían elevarse casi a los doscientos.
Por el momento, ha afirmado, los muertos fueron dos militares, un policía que custodiaba al presidente de Ecuador, Rafael Correa, y un estudiante universitario, Juan Pablo Bolaños, un joven de 24 años, detalló un comunicado de la Presidencia. El Gobierno de Correa ya ha decretado tres días de luto por los fallecidos.
Asimismo, el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, también confirmó está cifra, enfatizando que "hasta ahora sólo es extraoficial", y aseguró que los heridos ya llegan a 27. "Entiendo que hay como 27 heridos y parece que hubiera cuatro muertos, lo cual es muy lamentable", indicó a la prensa Patiño, que tenía derrames en ambos ojos como consecuencia del golpe que recibió de los policías sublevados.
Sólo se conoce la identidad de dos de los muertos, Froilán Jiménez, miembro del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), y Juan Pablo Bolaños, un estudiante universitario que había ido a las inmediaciones del hospital junto con su familia a respaldar a Correa, a lo que había conminado el Gobierno.
Por su parte, el ministro de Salud, David Chiriboga, dijo que en diferentes hospitales de Quito se atendieron a cerca de doscientas personas, según un comunicado de la Presidencia. En total, asegura, se contabilizaraon 132 heridos con lesiones leves, 43 moderados, 16 pacientes graves y 6 con terapia intensiva. La mayoría de pacientes, informó Chiriboga, presentaban severos cuadros de asfixia como consecuencia de la inhalación del gas lacrimógeno, pero que un grupo de 33, que fueron atendidos en el Hospital Eugenio Espejo, tenían heridas de bala.
Patricio Franco, nuevo comandante general de la Policía
La primera víctima política de la sublevación ha sido la del jefe de la Policía Nacional, Freddy Martínez. Pese a que la cúpula de Policía y Ejército anunciaron su inequívoco respaldo a Correa, Martínez se ha visto obligado a dimitir con un discurso en el que, con lágrimas en los ojos, ha pedido a Correa que revise en cualquier caso la ley por la que se inició la protesta. Se va, ha dicho, porque "un comandante irrespetado, maltratado y agredido por sus subalternos no puede quedarse al frente de ellos".
En su despedida también ha abonado la tesis de que había intereses más allá de los policiales en los incidentes: "Me temo que posiblemente hubo infiltración de gente interesada en desestabilizar a la Policía y ahí encontramos a seudopolicías con la cara cubierta, escondiéndose en el anonimato".
El ministro del Interior ecuatoriano, Gustavo Jalkh, ha informado de que se ha designado al general Patricio Franco como sustituto de Martínez en el cargo de comandante general de la Policía.
El Gobierno mantiene el estado de excepción
El ministro de Seguridad de Ecuador, Miguel Carvajal, ha expresado que pese a que el país "está regresando a la normalidad", mantendrá el estado de excepción como una medida cautelar para que no se vuelvan a repetir otros intentos de golpes de Estado. "No vamos a levantar la medida porque no podemos ponernos en riesgo. Las Fuerzas Armadas estarán actuando conjuntamente con la policía hasta que la situación se normalice plenamente", puntualizó.
Asimismo, resaltó que el Gobierno "continuará apoyando" a la gran mayoría de los policías nacionales, quienes son "gente honrada y profesional", si bien remarcó que se tiene que llegar a una "depuración" de la Policía Nacional, algo a lo que ya había aludido ayer el presidente Correa .

