Destacan en Argentina proceso económico de Bolivia
Buenos Aires, ABIEvonomics, así llaman en Estados Unidos la política económica del presidente de Bolivia, Evo Morales, que en los hechos parece muy distante del "socialismo del siglo XXI" de su par venezolano, Hugo Chávez, señala un enfoque realizado por el diario La Nación de Argentina.
Anota que en el Altiplano, un conjunto de medidas heterodoxas está dando sorprendentes resultados ortodoxos que hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elogiado: crecimiento sostenido del PBI, baja inflación, crecientes reservas internacionales y superávit fiscal, entre otros logros.
"Hemos creado un modelo económico hecho por bolivianos y para nuestro país, basado en cuatro actores: el Estado, las cooperativas, el sector privado tradicional y la economía comunitaria de los pueblos originarios, que tiene su eje en la solidaridad", explicó hace unos días Luis Arce, ministro de Economía boliviano, durante la Conferencia de las Américas, un encuentro político y económico de corte liberal organizado por el Banco Mundial y el diario The Miami Herald , que se celebró en esta ciudad.
Al frente de la economía boliviana desde 2006, Arce -que completó su formación en la Warwick University, en el Reino Unido- diseñó el esquema de nacionalizaciones de empresas en la primera gestión de Morales. Ahora, con la misma vehemencia que estatizó grandes compañías hidrocarburíferas, recorre el mundo buscando inversiones privadas para su país, con el fin de revertir una de las tasas de inversión externa directa más bajas del continente.
"La economía boliviana tiene recurrentes superávits fiscales, sin ningún fondo de estabilización o de ahorro, sino simplemente con responsabilidad en el manejo de los recursos", dijo el funcionario en Miami y exhibió ese dato como un trofeo. Y para despejar fantasmas, sin trazar comparaciones con Venezuela, Arce dio a entender que las estatizaciones son ahora cosa del pasado.
"Las empresas nacionalizadas habían sido siempre estatales. Hemos respetado las iniciativas que originalmente fueron privadas; Bolivia está abierta a la inversión extranjera", dijo en el elegante Biltmore Hotel, de Coral Gables, donde se organizó la Conferencia de las Américas.
Los números de la Evonomics son robustos: en 2009, el peor año de la crisis internacional, Bolivia creció al 3,4 por ciento y lideró la recuperación en América latina, por delante de Uruguay, 2,9 por ciento Perú, 0,9 por ciento, y Argentina, con una caída de más del 2 por ciento.
En 2008, había tenido un crecimiento del 6,9 por ciento, y en los cinco años que Morales lleva al frente del país el promedio de crecimiento del PBI supera el 5 por ciento anual. "La nacionalización de los recursos naturales permitió acumular lo que se conoce como reservas internacionales. De 1700 millones de dólares que había en 2005 pasamos a tener hoy cerca de 9.000 millones", explicó Arce, que atribuyó este buen desempeño "al estímulo de la demanda interna con políticas de redistribución de ingresos focalizadas a los más pobres".
Pero no todo son buenas noticias. Bolivia sigue siendo uno de los países más pobres de América del Sur: el 60 por ciento de sus habitantes vive en la pobreza. Sin embargo, esos índices ya no parecen estáticos. De hecho, en 2009, Bolivia superó a Paraguay en PBI per cápita. En tanto, la tasa de desempleo disminuyó del 8,15 por ciento en 2005 al 6,83 por ciento el año pasado.
Arce busca inversores privados en EE.UU. y Europa y habla de los proyectos en marcha con participación extranjera para la explotación de hierro y litio, la construcción de plantas hidroeléctricas para exportación de energía a Argentina y Brasil, y la industrialización de hidrocarburos. En esa búsqueda, el gobierno boliviano viene trabajando en lo que en el mundo globalizado se conoce como "clima de negocios".
Para Arce también fue fundamental la bancarización y el ahorro "de los pobres". Según explicó: "El Gobierno recibió un sistema bancario con 3.700 millones de dólares de depósitos, de los cuales 27 por ciento correspondía a cajas de ahorro, instrumento financiero de la gente más pobre; y cerca del 50 por ciento correspondía a depósitos de plazo fijo. Hoy, más del 38 por ciento de los depósitos son cajas de ahorro, y sólo 37 por ciento son plazos fijos. Estamos hablando de cerca de 8000 millones que muestran que ahora hay capacidad de ahorro en la economía boliviana".

