El opositor Serra supera en nueve puntos a la candidata de Lula

Dilma Roussef ha sido criticada por su omnipresencia en los medios y su falta de experiencia

Juan Arias, Río de Janeiro
El candidato de la oposición, Serra, que será oficializado como tal el día 10 de abril en Braslia, aparece con el 36% de los votos, contra el 27% de Rousseff. En una segunda ronda entre ambos, Serra ganaría al día de hoy con el 48% de los votos contra el 39% de la candidata del Partido de los Trabajadores (PT).

Lo que más preocupa al Gobierno de dicho sondeo es que en el espacio de un mes en el que Serra aún no se sabía si iba a ser candidato (y Rousseff haba tenido una exposición récord gracias a la publicidad que le ha hecho Lula, a quien ella acompaña en la inauguración de todas las obras y actos públicos hasta el punto de haber sido sancionado dos veces en una semana por anticipación de campaña) Rousseff no solo no ha crecido sino que ha perdido un punto, mientras que el candidato opositor crece cuatro puntos.

Otro motivo de preocupación para Lula es que, según el sondeo, en el Sur rico del país, de donde es oriunda la candidata del Gobierno, Serra presenta un consenso mayor entre las mujeres y los más pobres, dos campos que deberían ser de Rousseff, por su condición de mujer y de candidata de izquierdas apoyada por Lula, adorado por los pobres.

Cambio de estrategia

Según algunos analistas políticos, quizá la candidata del Gobierno deber cambiar su estrategia. Tanta presencia mediática aun antes de haber comenzado la campaña, ha podido dar su imagen. A favor de ella juega, sin duda, el apoyo del carismático mandatario brasileño y a favor de Serra su mayor experiencia política ya que ha sido dos veces ministro, alcalde de Sao Paulo, una de las tres mayores urbes del mundo con 22 millones de habitantes y además gobernador de dicho Estado, que posee el 25% de la riqueza bruta del país.

Rousseff tiene en su contra el no haberse presentado nunca a unas elecciones, ni haber sido diputada ni senadora. Tampoco en su partido, el PT, al que llegó tarde, después de haber militado en el PDT, tuvo nunca ningún cargo. Su fuerza es la sombra de Lula. Ella, ya sola, sin él, frente a frente con Serra, deber demostrar que ofrece para el país, mayores garantías de estabilidad y de futuro que su contrincante, por lo que los analistas políticos pronostican una campaña civilizada, pero reñida y disputada, seguramente, voto a voto. Será la primera en 20 años sin Lula como candidato.

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