Cuáles son los aviones y las armas rusas que compró China y que le valieron las sanciones de Estados Unidos

El Departamento de Estado del país norteamericano impuso este jueves penalidades financieras al Ministerio de Defensa chino por sus recientes adquisiciones militares. La dura respuesta de Beijing

Infobae
El Departamento de Estado estadounidense impuso sanciones financieras al Departamento de Desarrollo de Equipos del Ministerio de Defensa de China, y a sus principales administradores, por su compra reciente del caza ruso Sukhoi Su-35 y misiles S-400.


Las autoridades dijeron que era la primera vez que un tercer país es castigado bajo la legislación de sanciones CAATSA por hacer negocios con Rusia. También afirmaron que Estados Unidos podría considerar acciones similares contra otros países que reciban aviones de combate y misiles rusos. Turquía, aliado de Washington, está actualmente hablando con Moscú sobre un acuerdo sobre un S-400.

China expresó este viernes su "gran indignación" por las sanciones impuestas debido a la compra de armamento a Moscú. "Este gesto de Estados Unidos viola gravemente los principios fundamentales de las relaciones internacionales y perjudica seriamente los vínculos entre los dos países y sus fuerzas armadas", declaró en rueda de prensa Geng Shuang, portavoz del ministro de Relaciones Exteriores.

Lo cierto es que Beijing viene reforzándose con material bélico ruso desde hace tiempo, al punto de ser el principal cliente del Kremlin. Sólo en 2017 le compró armamento por 15.000 millones de dólares.

Entre las adquisiciones más relevantes, se destaca una decena de aviones de combate Sukhoi Su-35. China se convirtió en el primer país en comprar la versión mejorada de sus clásicos Su-27. Uno de sus principales atributos es un radar capaz de rastrear hasta 30 objetivos simultáneamente.

También solicitó 150 motores AL-31F, de los cuales 100 ya fueron entregados a fines del año pasado, según el think tank sueco SIPRI. Los va a utilizar en sus "tiburones voladores", los Shenyang J-15, que son una adaptación china del Su-27.

De la misma manera, compró varios motores Soloviev D-30. Datan de la Unión Soviética y son turbohélice, de baja potencia y de dos ejes. Con ellos equipará sus aviones de transporte militar Y-20 y los bombarderos H-6K.

La colección incluye nueve helicópteros Kamov Ka-32A11VS en los últimos dos años. Sirven para una variedad de misiones, como combate aéreo, patrullaje y búsqueda y rescate.

Pero no son todas aeronaves. También compró el potente sistema de defensa antiaérea S-400. Cada unidad consta de 384 misiles y 72 lanzadores, con una capacidad de rastrar 300 objetivos a la vez, y de atacar a 36 al mismo tiempo. Tiene un alcance de entre 40 y 400 kilómetros, que llega a altitudes que oscilan entre 10 metros y 30 kilómetros.

Contra Rusia más que contra China

"El objetivo final de estas sanciones es Rusia", dijo un alto funcionario estadounidense a periodistas bajo anonimato. "Las sanciones CAATSA en este contexto no pretenden socavar las capacidades de defensa de ningún país en particular. Están destinados a imponer costos en Rusia en respuesta a sus malignas actividades", agregó.

La Ley para Contrarrestar a Adversarios de Estados Unidos a través de Sanciones (CAATSA, por su sigla en inglés) fue aprobada en 2017 como una herramienta que le da a la administración de Trump más formas de atacar a Rusia, Irán y Corea del Norte con sanciones económicas y políticas.

Con respecto a Rusia, CAATSA surge de la "agresión en Ucrania, anexión de Crimea, ciberataques e intrusiones, interferencias en las elecciones de 2016 y otras actividades malignas" hacia el país, dijo el Departamento de Estado.

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