sábado, 24 de junio de 2017

Expertos cuestionan el “muro solar ” fronterizo de Trump

Las largas distancias entre esta frontera y los lugares donde la energía sería consumida hacen que este proyecto corra el peligro de ser poco rentable.

AFP / Washington
La última propuesta del presidente Donald Trump de instalar paneles solares para levantar un muro antiinmigrantes en su frontera con México parece una idea brillante, pero, según expertos consultados, de todas formas enfrenta numerosos obstáculos.

El argumento central de la campaña de Trump de construir un muro en la frontera siguió siendo promovido por el nuevo presidente en el inicio de su mandato, pero ha fracasado en conseguir un gran apoyo del Congreso, que rechazó financiarlo.

Pese a sus repetidas declaraciones de que México pagaría la factura, el país vecino ha rechazado constantemente la idea de que vaya a pagar por esa obra cuyo costo ha sido cifrado entre 8.000 y 40.000 millones de dólares.

Trump resucitó el miércoles el proyecto y le agregó un toque ecológico. "Voy a darles una idea de la que nadie ha oído todavía: la frontera sur, mucho calor, mucho sol... nosotros reflexionamos en la construcción de un muro como un muro solar”, afirmó durante un mitín frente a sus simpatizantes reunidos en Cedar Rapids, en el estado de Iowa. "Esto generaría energía y esto lo financiaría”, agregó.

La organización de expertos Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA) ha dado una prudente bienvenida a este reconocimiento de la energía renovable, para la que el presidente Trump no había mostrado hasta ahora mucho apoyo.

"Estamos felices de saber que el Presidente aprecia los numerosos beneficios de la energía solar”, declaró en un comunicado Dan Whitten, portavoz de la SEIA. "Estamos de acuerdo en que esto constituiría un planteamiento económico y respetuoso del medio ambiente, pero esperaremos conocer más de este plan para comentar más”, agregó.

Otros se mostraron más escépticos sobre la puesta en marcha de tal proyecto. Para que la energía solar sea rentable hace falta que los compradores y usuarios no estén instalados demasiado lejos de la fuente de producción, anotó Anya Schoolman, responsable de Community Power Network, una asociación que apoya proyectos solares locales y regionales.

"Estos tableros van a estar en medio de la nada. Es difícil ver quién va a comprar esta energía”, subrayó, añadiendo además que el muro, que se estima cubriría unos 3.200 kilómetros de largo, va a atravesar varios estados.

Esto no sólo implica diferentes reglamentaciones, sino también diferentes socios a nivel de las compañías productoras de energía o de los distribuidores.

Para Edward Alden, del Consejo de Relaciones Exteriores, "un muro de paneles solares sería mejor que sólo una barricada, pero las largas distancias entre esta frontera y los lugares donde la energía será consumida hacen que este proyecto corra el peligro de ser poco rentable”.

Un muro cubierto de paneles solares, situados según un ángulo adecuado para captar la luz del sol, generaría ciertamente mucha energía si se quitan las dificultades reglamentarias y técnicas.

Elemental Energie estima que una barda de tres metros de altura cubierta de tableros generaría 7,28 gigawatt-hora de electricidad al día, bastante para alimentar 220 mil hogares de consumo medio, según Negocios Insider.


Trump dice que México es el segundo país más mortífero

Agencias / Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a atacar a México y esta vez aseguró que es el segundo país más mortífero del mundo, después de Siria.

Trump hizo esa valoración a través de su cuenta de Twitter para justificar la construcción de un muro en toda la frontera entre Estados Unidos y México. "México fue clasificado como el segundo país más mortífero del mundo, después de Siria. El comercio de drogas es en gran parte la causa. ¡Construiremos un muro!”, escribió.

Esta expresión surge a horas de la realización de un evento internacional en contra de la política migratoria de Trump y en busca de "un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal”.

Trump lleva dos años humillando al pueblo mexicano. Empezó en junio de 2015 acusando a sus vecinos de llevar a Estados Unidos "drogas y violadores” y pidiendo un muro para evitarlo. Las protestas del Gobierno de Enrique Peña Nieto sólo sirvieron para que el multimillonario subiera el octanaje de sus ataques y acabara exigiendo que la obra la pagasen los propios mexicanos.

Trump dijo que "el Gobierno mexicano está obligando a que su gente más indeseable venga a Estados Unidos. En muchos casos, dijo, son criminales, narcotraficantes, violadores, etc.”.

En enero de 2016, a días de las primarias en Iowa, el mandatario dijo que "vamos a traer a los mejores negociadores para negociar en contra de China, con Japón, con México, con Vietnam y con todos los países que nos han estafado. Vamos a traer de regreso nuestros trabajos y nuestra industria manufacturera. Vamos a dejar de ser los tontos. Ya hemos sido engañados durante mucho tiempo”.
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