miércoles, 21 de junio de 2017

Corbyn no se inclinó ante la reina pero siguió el protocolo

El líder laborista no fue irrespetuoso al permanecer erguido al paso de Isabel II, como denunciaban muchos en las redes sociales

Pablo Guimón
Londres, El País
Ya en su primer acto ceremonial como líder de la oposición, en el 75º aniversario de la Batalla de Inglaterra en la catedral de San Pablo, Jeremy Corbyn desató las iras al permanecer en silencio mientras los demás invitados cantaban el God Save The Queen. Hoy, el líder laborista la ha vuelto a liar. Ha incendiado las redes sociales al no inclinarse ante la reina, a su paso en dirección a la cámara de los Lores para la inauguración oficial del curso parlamentario. La primera ministra, en cambio, sí lo ha hecho, lo que ha llevado a muchos a pensar que el veterano socialista, que no oculta su espíritu republicano, estaba siendo irrespetuoso con Isabel II. Pero no es así. Resulta que Corbyn, al contrario que Theresa May, estaba siguiendo el protocolo.


Así lo ha confirmado el muy poco corbynista The Daily Telegraph, citando fuentes parlamentarias. Solo están obligados a inclinarse ante la reina cuatro funcionarios del Parlamento, entre ellos el presidente de la Cámara de los Comunes y el Black Rod, portador de la vara negra al que se le cierra en las narices la puerta de los Comunes cuando acude a invitar a los diputados a escuchar a la reina. Ellos cuatro son los encargados de realizar la reverencia en nombre de las dos cámaras.

Corbyn no fue el único en seguir el protocolo. Tampoco se inclinaron ante la reina el ministro de Exteriores, Boris Johnson, ni el recién nombrado número dos de la propia May, Damien Green, ni el líder de los liberal-demócratas, Tim Farron.

El metraje de los discursos de la reina de años anteriores revelan que tampoco David Cameron se inclinó: ni en 2016 y 2015, años en los que era primer ministro, ni en 2009, cuando estaba al frente de la oposición. Resulta que ese año, el entonces primer ministro, el laborista Gordon Brown, sí se inclinó. Como Theresa May. La cual, por cierto, cuando era ministra del Interior en 2012… optó por permanecer erguida.
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