viernes, 18 de noviembre de 2016

Una gran incógnita del futuro gobierno de Donald Trump: ¿qué hará con Corea del Norte?

EEUU, BBC
Es inusual, pero los medios de Corea del Norte parecen haberse quedado sin palabras.
Por el momento, los portavoces del líder norcoreano Kim Jong-un apenas se han manifestado en relación con la elección del 45º presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Probablemente, al igual que el resto del mundo, Kim y aquellos cercanos a él nunca creyeron que Trump ganaría las elecciones,así que el torrente de declaraciones se dirigió hacia el presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, y su anticipada sucesora, Hillary Clinton.

Obama era un "malvado mono negro" y Hillary Clinton era una "pensionista de compras" (las delicadas reglas de la corrección política no se aplican todavía en la República Democrática Popular de Corea).
En cualquier caso, Estados Unidos representaba un "régimen totalmente fallido" que "con certeza será enterrado en la cloaca de la historia".
Todo esto era antes de que emergiera el vencedor de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre en EE.UU.

Una sola referencia

Es cierto que los medios estatales calificaron previamente a Trumo como un "político sabio" y la opción correcta para los votantes estadounidenses.
Desde la elección ha habido silencio con una única mención indirecta.
En un informe sobre la crisis del gobierno de Park Geun-hye en Corea del Sur, la agencia estatal de noticias norcoreana KCNA señaló que "Park y sus seguidores intentaban usar las elecciones de EE.UU. como una medida de emergencia para evitar el juicio político".
No se ofrecieron más detalles ni se explicó el contexto.
¿Será que Kim Jong-un está desconcertado por las cosas que Trump dijo en su camino hacia la presidencia? Cabe recordar que el presidente electo calificó al líder norcoreano como un "mal tipo".
Donald TrumpImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionDonald Trump dijo en su momento que estaría preparado para encontrarse con Kim Jong-un para comer una hamburguesa.
Pero también ofreció lo que se puede interpretar como una hoja de olivo, o al menos "una caja de comida rápida como señal de paz": Trump dijo que estaría listo para encontrarse con Kim Jong-un para comer una hamburguesa.
"¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en hablar?", apuntó Trump en mayo. "No organizaré una cena de Estado para él. Lo mismo digo para los chinos y otros que se aprovechan de nosotros. Pero una charla con una hamburguesa puede ser aceptable".
Por tanto, es posible que el silencio de Pyongyang se deba a que simplemente no saben cómo interpretar las palabras de Trump (algo en lo que no están solos).

¿Y después de la victoria?

¿Está el presidente electo todavía dispuesto a tener un encuentro con el hombre que habla sobre la producción de armas nucleares para convertir Washington en un "mar de fuego"?
¿Está todavía en conflicto con Japón y Corea del Sur o su victoria ha hecho que cambie su política?
Desde luego el tono de Trump se ha suavizado.
Antes de la elección, era despectivo respecto a la alianza de EE.UU. con Japón y Corea del Sur.
"Japón estará mejor si se protege a sí mismo de este maníaco de Corea del Norte", declaró en una ocasión.
La cadena estadounidense CNN indicó que Trump dijo en uno de sus programas: "Francamente nos irá mejor si Corea del Sur empieza a protegerse a sí mismo, tienen que protegerse o si no, pagarnos por ello".
La presidenta de Coreal del Sur Park y el presidente de EE.UU., Barack OBama.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionEstados Unidos es uno de los aliados más cercanos de Corea del Sur.
Sin embargo, los líderes de Corea del Sur y Japón fueron los primeros con los que Trump habló después de su victoria. El presidente electo realizó reunión con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe este jueves en Nueva York.
Y tras la conversación con la presidenta surcoreana Park Geun-hye, el equipo de Park dijo que Trump prometió que será "fuerte e inalterable en su colaboración con Corea del Sur para proteger al país de la inestabilidad en Corea del Norte".

Nombramientos controvertidos

Gran parte de lo que pase depende de las personas de las que se rodee Trump.
Una opción para el puesto de Secretario de Estado (a cargo de las relaciones exteriores) es John Bolton, que en algún momento fue descrito por Corea del Norte como "escoria humana".
Bolton fue embajador de línea dura de Estados Unidos ante Naciones Unidas durante la presidencia de George W. Bush. Pidió dureza hacia Rusia y es improbable que recomiende "la diplomacia de la hamburguesa" con el líder de Corea del Norte.
Pero una cosa que hemos aprendido en todo este proceso es que intentar predecir lo que hará Donald Trump es inútil.
Y la doctrina Obama de mostrar "paciencia estratégica" con Corea del Norte obviamente no funcionó. No hay señales de un colapso del régimen de Pyongyang, más bien lo contrario.

China, país clave

¿Qué puede hacer Trump para desbaratar a Kim Jong-un?
Trump opinó en febrero que la clave es China: "China tiene el control, control absoluto, sobre Corea del Norte. No lo dicen pero es así", dijo.
"Y deberían hacer que ese problema desaparezca".
Personas en Corea del Sur siguen en televisión el ensayo con una bomba de hidrógenoImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionCorea del Norte declaró que había probado su primera arma termonuclear en enero de 2016.
En Iowa en enero, Trump dejó entrever cierta admiración hacia Kim Jong-un, si bien sugirió que el líder norcoreano está loco.
"Este tipo es como un maníaco, ¿de acuerdo? Pero hay que darle crédito.
"¿Cuántos jóvenes (tenía 25 ó 26 años cuando su padre murió) asumen el control sobre estos duros generales así de repente? Es bastante increíble si te paras a pensarlo. ¿Cómo lo hace?", se preguntó.
En respuesta a su propia pregunta retórica, Trump declaró: "Eliminó a su tío. Eliminó a este, a aquel. Quiero decir, este tipo no está de broma. Y no podemos bromear con él, porque tiene misiles y de verdad que tiene armas nucleares".
Las tiene y las está mejorando con una capacidad de explosión más grande. El reloj avanza más deprisa.
Publicar un comentario en la entrada