sábado, 26 de noviembre de 2016

Turquía amenaza a la UE con abrir las fronteras a los refugiados si continúan las críticas

El Parlamento Europeo quiere congelar la adhesión por el retroceso democrático del país

Andrés Mourenza
Estambul, El País
Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea se tensan día a día de una forma no vista en años, lo que amenaza con romper el acuerdo antimigratorio firmado por ambas partes el pasado marzo. “Si vais más lejos, abriremos las puertas (de las fronteras). Eso debéis saberlo”, advirtió este viernes el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante un discurso. Pese a que las autoridades turcas han subrayado que la decisión adoptada por el Parlamento Europeo instando a congelar temporalmente las negociaciones de adhesión de Turquía no tiene carácter vinculante, lo cierto es que no ha sentado nada bien en un país que se considera injustamente tratado por una Unión Europea a cuyas puertas llama desde 1963.


Ya en la noche del jueves al viernes, Erdogan denunció que la decisión de la Eurocámara es una “crítica injusta” a la situación en Turquía y acusó a Europa de “estar del lado de los terroristas”. Unas duras descalificaciones que en la mañana del viernes completó con su amenaza de abrir las fronteras para que los refugiados y migrantes que se encuentran en suelo turco puedan pasar libremente a territorio europeo. “Cuando los niños muertos golpearon las costas mediterráneas ustedes no decidieron cuidarlos. Cuando los barriles bomba llovieron sobre estas personas, nosotros no los abandonamos a su suerte. Los ayudamos sin preguntar si vendría ayuda o no de la UE. Nosotros alimentamos a 3 millones de refugiados en este país y no hemos abierto las puertas (fronterizas) esperando que nos llegase apoyo de la UE. Pero ustedes no han cumplido sus promesas”, arremetió el líder turco.

No es la primera vez que Erdogan recurre a este tipo amenazas. En los últimos meses las ha utilizado constantemente la cuestión de los refugiados como presión hacia Bruselas para que permita a los ciudadanos turcos viajar sin visado a territorio comunitario, algo a lo que la UE se había comprometido a cambio del acuerdo antimigratorio y a que Ankara cumpliese una serie de 72 medidas. Prácticamente todas ellas se habían satisfecho cuando el pasado mayo Erdogan irrumpió en medio de las negociaciones y aseguró que su país no modificaría la ley antiterrorista y forzó la dimisión de su primer ministro, Ahmet Davutoglu, que estaba al cargo de las conversaciones con los europeos, por no considerarlo suficientemente leal.

El Parlamento de Austria votó el jueves por unanimidad imponer un embargo a la venta a Turquía de todo tipo de armamento bélico o de doble uso, incluyendo químicos y tecnología que puedan ser utilizados por civiles y militares e instó a la Unión Europea a hacer lo propio.

Los partidos austríacos señalaron la “amenaza de conflictos armados” y la situación de los derechos humanos en Turquía –en especial la detención de periodistas y políticos opositores y la represión a la población kurda- como razones que justifican dicha restricción a la venta de armas.

El ministro turco de Defensa, Fikri Isik, restó importancia a la medida –es cierto que Austria no ha vendido material bélico a Turquía en los últimos años- y dijo que “en la práctica no afectará”. “Además, lo utilizaremos como una oportunidad para desarrollar nuestros propios modelos de armas nacionales”, añadió.

“Durante 53 años, la UE no nos ha abierto la puerta. ¿Qué ha ocurrido? ¿Nos hemos hundido? Miren a donde hemos llevado a Turquía en 14 años (de gobierno islamista). ¡Es Occidente el que necesita a Turquía y no al revés!”, afirmó Erdogan, quien en las últimas semanas ha coqueteado con la idea de convocar un referéndum, “como el del Brexit”, para que su pueblo decida si proseguir o no con las negociaciones de adhesión.

“Se le acusa a Europa de hacer chantaje a Turquía, pero también habría que preguntar a la parte turca. Esto es una negociación y las 72 medidas estaban sobre la mesa, ¿por qué no las ha cumplido?”, cuestionó Vakur Kaya, director de la web AB Haber (Noticias de la UE), entrevistado por CNN-Türk. Según Kaya, ambas partes son culpables del descarrilamiento del proceso e instó a “la diplomacia” a tomar cartas en el asunto: “De otra manera, la pelea adquirirá mayores dimensiones”.

Ya a inicios de este mes, el ministro de Defensa austríaco, Hans Peter Doskozil, alertó de la posibilidad de que el acuerdo antimigratorio se suspenda y urgió a la UE a elaborar un plan de contingencia. Si bien algunas fuentes diplomáticas consultadas por este diario se quejan de que lo pactado el pasado no se está cumpliendo totalmente –Turquía está recibiendo a menos de migrantes devueltos desde Grecia de lo previsto-, lo cierto es que la cifra de cruces se ha reducido enormemente: de los 211.000 refugiados que llegaron a las costas griegas procedentes de territorio turco en octubre de 2015, se ha pasado a unos 3.000 en los últimos meses. Por tanto, una apertura de fronteras podría significar un duro golpe para una Grecia que se ha demostrado incapaz de mantener en condiciones dignas a los en torno a 60.000 refugiados que se encuentran atrapados en ese país.

Con todo, algunos analistas turcos advierten igualmente de que quizás a Erdogan no le interese demasiado dejar irse de Turquía a todo el que quiera, ya que entre los refugiados y migrantes podrían colarse aquellos que escapan de la represión desatada en el país euroasiático tras el golpe de estado del pasado 15 de julio. No en vano, más de 56.000 pasaportes han sido cancelados para evitar que sus propietarios huyan del país.

En caso de que finalmente cumpla con su advertencia, Erdogan tendrá firmes aliados, como el presidente de la compaía de transportes Metro, Galip Öztürk, uno de los empresarios cercanos al poder en Turquía. “En cuanto el jefe (Erdogan) lo ordene –aseguró recientemente Öztürk- estamos listos para enviar a los refugiados a la frotnera con nuestros miles de autobuses”.
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