miércoles, 16 de noviembre de 2016

Obama exhorta a corregir el rumbo de la globalización

Sin citar a Trump, defiende en Grecia abordar los impactos negativos de la integración económica

Joan Faus
Corresponsal en Estados Unidos
Washington, El País
Cualquier palabra que pronuncia, reflexión que hace estos días el presidente Barack Obama se lee en clave trumpiana. La victoria del republicano Donald Trump empaña la última gira en el extranjero del presidente estadounidense. El demócrata Obama intenta calmar a los aliados de Washington, mientras sigue analizando el fenómeno que ha llevado al magnate a la Casa Blanca. En Grecia, la cuna de la democracia, Obama hizo este miércoles una encendida defensa del sistema democrático y del libre comercio. Pero alertó de que el “camino mundial de la globalización demanda una corrección de rumbo” para atenuar sus consecuencias negativas, y que la democracia es “imperfecta”.


Trump ganó las elecciones presidenciales el 8 de noviembre impulsado por su retórica contra las élites políticas y la globalización comercial. Conectó con la clase trabajadora blanca que recela del establishment y percibe un declive económico pese a la salida de la crisis tras la Gran Recesión.

“Creo firmemente que la mejor esperanza para el progreso humano siguen siendo mercados abiertos combinados con democracia y derechos humanos”, aseguró Obama en un discurso ante un auditorio de jóvenes en Atenas, desde donde viajó a Berlín, ciudad en la que tiene previsto reunirse el jueves con la canciller alemana, Angela Merkel.

El presidente esgrimió que la evolución democrática es sinuosa y que depende de la voluntad de los ciudadanos. Y argumentó que es imposible cortar las conexiones económicas mundiales que han propiciado “tanto progreso y riqueza”.

Pero, sin citar por su nombre a Trump, Obama dijo entender los impulsos que llevan a los ciudadanos a culpar a la globalización de la pérdida de empleos y derechos. “Familias trabajadoras se interrogan si a sus hijos no les irá peor que a ellos por esta competencia mundial”, señaló. Esas corrientes, admitió, son visibles en EE UU y en Europa, tras el voto de Reino Unido a favor de abandonar la UE.

“Cuando vemos a gente, las élites globales, multinacionales ricas aparentemente viviendo con otro tipo de reglas, evitando impuestos [...] esto alimenta un profundo sentido de injusticia”, subrayó. “En los próximos años y décadas, nuestros países tienen que asegurarse de que los beneficios de una economía integrada global son compartidos más ampliamente por más gente, y que los impactos negativos son abordados de forma justa”.

No es nuevo que Obama advierta del auge de las desigualdades de ingresos y de la erosión de la clase media estadounidense. En 2013, describió la disparidad económica como “el mayor desafío de nuestro tiempo”. Su mensaje conecta con el malestar que canalizó el movimiento Occupy Wall Street contra el apogeo del 1% más rico de la población. El ala izquierdista de su partido, el demócrata, ha abrazado ese discurso.

Es imposible no ver referencias implícitas a Trump en las palabras de este miércoles de Obama: “Creo que todas las instituciones en Europa se tienen que preguntar: ¿Cómo podemos asegurarnos de que la gente de cada país sienta que sus voces todavía son escuchadas?”, dijo. En su discurso de victoria electoral, Trump prometió: “Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país no serán nunca más olvidados”.
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