miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mauricio Macri pacta con empresas y sindicatos que no habrá despidos hasta marzo

El Gobierno argentino logra una tregua para los meses de las fiestas de fin de año y las vacaciones de verano

Federico Rivas Molina
Buenos Aires, El País
La crisis del empleo ha obligado al gobierno de Mauricio Macri a ensayar soluciones de emergencia, incluso heterodoxas. Y lo que no resuelve el mercado al menos puede atemperarlo el diálogo político. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, anunció tras una reunión con sindicatos y empresas un pacto para que no haya despidos de personal al menos hasta marzo de 2017. La tregua permitirá a los empleados pasar las fiestas de fin de año y las vacaciones de verano sin la amenaza de quedarse sin empleo. Ha sido una solución de corto plazo, destinada a disminuir la tensión social habitual en los meses de diciembre, cuando crecen las demandas sociales.


En Argentina hay 1,16 millones de desempleados, según el último dato oficial difundido en agosto, que representan el 9,3% de la población económicamente activa. No es fácil comparar esas cifras con datos anteriores porque el Indec, la oficina encargada de las estadísticas, manipuló los datos durante el kirchnerismo. Pero el Gobierno sabe que si la economía no crece (el PIB caerá este año 1,8%, según las estimaciones del FMI), los datos de empleo no pueden ser alentadores. Por eso la necesidad de un acuerdo. “Todos ponemos algo: empresarios y trabajadores en el cuidado de los puestos y el Gobierno dispone los recursos para ayudar a esas empresas en situación más compleja. Entre todos les damos certeza a los trabajadores de que estamos en este camino común de generar trabajo y preservar los existentes", dijo Triaca.

El anuncio oficial fue en el marco de la llamada Mesa del Diálogo para la Producción y el Trabajo, una iniciativa que reúne en un mismo espacio a los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT) con ministros del gabinete y representantes de las principales cámaras de empresas y bancos. El Gobierno pensó la mesa como un ámbito para delinear políticas por consenso y, al mismo tiempo, atender las demandas de los sindicatos, como un bono a fin de año o nuevos aumentos salariales para contrarrestar la inflación.

El encuentro de hoy sirvió para logar una tregua de cuatro meses en el mercado laboral, pero también permitió a la CGT llevar sus reclamos contra el proyecto de reforma del impuesto al salario que impulsa el gobierno en el Congreso. Los líderes sindicales consideran insuficiente el cambio de escalas propuesto por el oficialismo. "Los dirigentes sindicales no estaban de acuerdo con algunas características. Hemos tomado nota y conocimiento, pero más allá de eso la vocación de esta mesa no es darle prioridad a la coyuntura sino a la construcción de mediano y largo plazo en los objetivos", dijo Triaca.

Las demandas crecen a la par de la demora del despegue económico prometido por el Gobierno. Tras meses de tregua, la CGT, donde se agrupan los sindicatos peronistas, participó el viernes 18 de noviembre de una movilización frente al Congreso convocada por los movimientos sociales más combativos. El objetivo fue presionar a los legisladores para que aprueben una ley de emergencia social que prevé elevar un 15% los montos de la ayuda estatal a los más pobres y crear un millón de puestos de trabajo con dinero público. Desde el palco, uno de los integrantes del triunvirato que lidera la CGT, Carlos Acuña, lanzó un ultimátum a Macri y a sus ministros: "Se terminaron los tiempos que tenían para gobernar, queremos respuestas”. El pacto anunciado en la Casa Rosada ha quitado dramatismo a semejante amenaza.
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