martes, 22 de noviembre de 2016

La Juve deja Mudo Nervión; el Sevilla se la juega en Lyon

La expulsión de Franco Vázquez en cinco minutos y el riguroso penalti de Mercado a Bonucci condicionó el partido. El central de la Juve decidió el partido con un zurdazo. Al Sevilla le vale perder de uno ante el OIympique.

Juan Jiménez
As
Primero, la información. El Sevilla perdió ante la Juventus (1-3) y pasará a octavos de final de la Champions si gana, empata o pierde sólo por una diferencia de un gol en el Parc OL de Lyon ante el Olympique. A esa situación de eliminatoria de toda la vida, todo o nada, se llegó después de un partido agónico que el Sevilla jugó con uno menos durante casi 60 minutos por la expulsión del Mudo Vázquez, jugador bastante inmaduro por lo que pareció y que pudo evitar las dos entradas, a Cuadrado y Khedira en cinco minutos, que dieron con sus huesos en el vestuario. A la roja le acompañó un penalti dudoso de Mercado, que había sido agarrado primero por Bonucci pero que luego devolvió el enganchón al experto central italiano. A Clattenburg, árbitro de experiencia y bagaje, también le pesó el poderosísimo escudo de la Vecchia Signora. Empató Marchisio y a Sampaoli las decisiones arbitrales le parecieron demasiado y se le cruzaron los cables (fue expulsado en el minuto 56). La segunda parte fue una pelea heroica del Sevilla contra el tiempo y contra lo que consideraba un excesivo castigo arbitral.


Por un momento pareció que el Sevilla, que había encontrado un buen recurso en Sarabia en la banda izquierda y a un superhombre, Vitolo, capaz de pelearse con toda la defensa de la Juventus. Pero los centrocampistas llegaban menos los balones muertos en la segunda línea. Y por ahí apareció Bonucci, que empaló con la izquierda un gol parecidísimo al de Pareja que silenció y dejó mudo, nunca mejor dicho, al Sánchez Pizjuán. Frustrado y obligado a jugárselo todo en Lyon. Sin Sampaoli en el estadio (la UEFA no lo permite) el infantil Franco Vázquez, con Mariano lesionado y Nasri obligado. Muchos heridos provisionales de guerra para lo que se avecina una batalla.

El Sevilla borró del campo los primeros veinte minutos a la Juventus. Como Sampaoli prometió, y pese a que Nasri no llegó a tiempo al partido, fue un equipo protagonista, tan valiente que en ocasiones Nzonzi e Iborra fueron los dos jugadores más adelantados de su equipo. Salió el Sevilla a por el gol y lo encontró. El Mudo Vázquez, quién le iba a decir lo que le esperaba después, metió un balón en la olla del diablo y el rechace lo empaló Pareja como si fuera Papin. 1-0 de salida y el Sánchez Pizjuán a reventar. La Juve sentía más que nunca las bajas. Blanda y lenta en defensa para ir a por los rechaces, sin ofrecerse en el medio para superar la presión de pizarra de Sampaoli y con el único recurso de Cuadrado arriba. Por un momento pareció que la Juventus estaba a punto de firmar la rendición. El Sevilla, con confianza y Vitolo haciendo estragos por la izquierda y Mariano por la derecha, inició otra serie de escaramuzas que no acabaron en el 2-0 de milagro.

La Juve, sin fútbol ni creatividad, comprendió sobre el minuto 25 que debía poner el partido en otro plano. Mandzukic le dio un codazo a Mercado y Cuadrado otro a Escudero. El Sevilla se confundió por un momento. Franco Vázquez hizo una entrada dura al colombiano y Khedira rozó el empate. Poco después Franco Vázquez cazó al alemán y vio la segunda amarilla. El argentino se fue cabizbajo pero el dolor no había acabado. En el umbral del descanso, Bonucci y Mercado se agarraron y el inglés pitó penalti. Marchisio lo transformó.

Lo paradójico de la segunda parte fue que Sampaoli movió tan correctamente las piezas que el Sevilla no sufrió demasiado. Sarabia se movió con destreza por la izquierda. Hizo suyo el carril y demostró ser un futbolista competitivo. Vitolo se peleó con la defensa de la Juventus y Rami, Pareja y Mercado se hicieron colosos en defensa. Mandzukic no la olió, Alex Sandro no hizo casi ni ruido, los centrocampistas bianconeri ni se acercaron y sólo Cuadrado era un problema real. Avanzó el partido hasta el final y apareció el gol de Bonucci que dejó al Sevilla sin aliento. Después de una expulsión y un penalti en contra, un sufrimiento excesivo en la segunda parte, nada le podía dar consuelo después del 1-3. Peor le toca levantarse para la batalla de Lyon.
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