sábado, 19 de noviembre de 2016

Isco apunta, Cristiano dispara

Sensacional partido del malagueño y hat-trick del portugués. El Madrid distancia al Atlético, que sólo apretó al principio de la segunda mitad, a nueve puntos.


Luis Nieto
As
Difícilmente encontrará Zidane un partido que realce más su figura. Fue el Madrid más colectivo que se recuerda en tiempo, adornado por los goles de Cristiano, por un Isco de gran lujo, por dos centrales impenetrables y por un Kovacic crucial. Todo sacándole un empate en intensidad al Atlético, cuyo corazón fue enorme pero que acabó perdiendo a sus estrellas por el camino en el festival blanco y ahora se ve a nueve puntos de un líder de hierro.


Al margen de varios tomos en la historia del Atlético, Simeone dejará en el fútbol español la singularidad de envolver cada partido con la atmósfera de una final. Más en un derbi, más en el último de Liga en el Calderón. Esa condensación del ambiente le dio diez minutos de furia al Atlético, con cuatro centrocampistas bien agrupados y dispuestos a que al Madrid se lo llevaran las aguas bravas. Pero ganado el asalto ambiental, perdió el geoestratégico.

Zidane planteó una restauración en el Madrid, desmantelando ese ataque de tres que a menudo holgazanea sin balón y colocando a Lucas Vázquez y Bale como centrocampistas periféricos con una buena carga de trabajo e Isco como verso libre. La lectura del partido del malagueño fue ejemplar. Sirvió de enganche con el Madrid al galope y de primera salida de pelota cuando el Atlético apretaba las tuercas. Simeone puso a sus centrocampistas con tricornio sobre Modric, portador de la partitura. Al croata le esperaban ahí. A Isco no. A su arranque de personalidad y a la incapacidad del Atlético para detectarle se agarró el Madrid para ir domando a un adversario en el que el sacrificio es rutina y no excepción.

Oblak le sacó un cabezazo a Cristiano tan sobre la línea que el portugués pidió el libro de reclamaciones. Y poco después le detuvo un remate cruzado a Modric. La figura transgresora de Isco, no siempre bien entendida, no siempre en su verdadero papel, había apaciguado al Atlético. A la lona, en cambio, lo mandaría Cristiano, que había extraviado el gol, hecho que por insólito en su carrera le desconcierta. En su caso es peor que lo que le pasa no saber explicarse por qué le pasa. En el Calderón, de golpe, se le abrieron el cielo y la barrera en una falta lanzada sin demasiada pericia pero que se coló por la rendija que abrieron Savic y Gabi. El roce en la cadera del montenegrino fue veneno para Oblak. Ocho minutos después estuvo a punto de repetir, en servicio estupendo de Isco.

El Madrid demostró entereza en las estrecheces, hasta convertirse en una potencia sin balón. Varane y Nacho, sus centrales suplentes, arroparon estupendamente al equipo. También los laterales, esta vez auxiliados por Lucas Vázquez y Bale. Y por Kovacic, que ha roto en magnífico centrocampista multiusos. Dio la impresión de que el Atlético defendía un talante y el Madrid, un plan. Keylor se fue al descanso sin nada que parar porque todo murió lejos de él. Sin la pelota, con un déficit estructural, el Atlético lo fio todo a encontrar a alguno de sus velocistas, pero el Madrid del derbi tuvo piel de elefante, firmeza y atención. Metió bajo tierra a Griezmann y Torres y levantó una pared ante Juanfran y Filipe Luis.

El temporal rojiblanco

Del vestuario, tras el descanso, volvió otro Atlético. También otro Madrid. El equipo de Simeone recuperó los planos del partido, se apoyó en Carrasco y Koke, ensanchó el campo, le dio aire a la pelota, descolocó al Madrid. Recuperó el fútbol, en definitiva. Tuvo fiereza, pero tuvo sentido. En cinco minutos se asomó tres veces al balcón del gol, con un disparo de Carrasco y dos de Griezmann. Y en cuanto Simeone intuyó que amainaba el temporal, tras dos remates de Carvajal y Bale, avivó los fogones con los cambios: Correa y Gameiro. La caballería ligera frente a un Madrid verdaderamente encogido, con sus centrales como redentores en medio de un Calderón en llamas. Pero también con un porvenir en la contra. El mundo de Cristiano, que sacó de pista en un sprint a Savic y esperó dentro del área a que le mandara imprudentemente al suelo. Cristiano frente a Oblak. Como en Milán y con el mismo resultado. Luego Isco y Bale prepararon el tercero y Cristiano echó el telón a un partido que dispara al Madrid en la Liga, que desesperanza al Atlético, que relanza a Cristiano y que confirma a Isco como figura central del equipo. Asistirán pronto a su renovación.
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