martes, 22 de noviembre de 2016

El Mónaco ya es primero de grupo y complica al Tottenham

Falcao no pudo convertir el 1-0 en un penalti, pero sí lo hizo Sidibe. Empató Harry Kane, de penalti, y Lemar hizo el 2-1. El Mónaco pasa como primero; el Tottenham podría ser tercero.

E.F.-Abascal
As
El Tottenham dijo adiós a la Champions League de manera prematura y merecida después de caer 2-1 ante el Mónaco en otra actuación decepcionante. Lloris mantuvo con vida a su equipo hasta el descanso tras detener un penalti a Radamel Falcao pero los Spurs nunca intentaron reaccionar y Sidibe les dio la estocada con el 1-0 nada más salir de los vestuarios. Kane pareció dar algo de aire a Pochettino desde los once metros pero casi de inmediato Lemar volvió a poner las cosas en un su sitio con el definitivo 2-1 que mete a los del principado en la siguiente ronda y deja a los londinenses en la cuneta.


Pochettino salió al campo sin sus dos centrales titulares (reservó a Vertonghen de cara al partido contra el Chelsea mientras Alderweireld sigue lesionado) en una decisión que traerá cola. Wimmer y Dier nunca lograron contener a al punzante ataque monegasco y propiciaron un inicio de partido loco, tan peligroso para los Spurs como atractivo para los aficionados.

Son tuvo en ese correcalles la ocasión de poner a los londinenses por delante a los cinco minutos pero Subasic le adivinó la intenciones en el mano a mano. El Mónaco ni se inmutó. Sin necesidad de tener la posesión, pronto se adueñó del partido hasta que encontró en una entrada ingenua de Dier un penalti para poner tierra de por medio. Lloris, sin embargo, retrasó lo inevitable al adivinar las intenciones a Falcao y mantener el 0-0.

De poco sirvió. La única noticia positiva para el Tottenham al descanso era el resultado. Poco después ya no se pudo agarrar ni a eso. Un cabezazo de Sidibe a los dos minutos de empezar la segunda mitad castigó por fin la racanería de los Spurs para dejarles en la lona.

Kane, sólo cuatro minutos más tarde, les levantó tras convertir un penalti provocado por Dele Alli en la primera buena combinación del Tottenham en más de 50 minutos. De nuevo fue inútil. Un minuto después Thomas Lemar volvió a hacer justicia y batió a Lloris para ya esta vez sí clavar la espada hasta el fondo del corazón de los londinenses.

Quedaban más de 30 minutos pero si alguien pudo y mereció otro tanto desde entonces hasta el final fueron los monegascos. Lloris, el único que se salvó de la quema junto al joven Winks, lo evitó con varias paradas de mérito que no sirven para esconder el ridículo de los Spurs. El sorteo fue más que benévolo con el tercer clasificado de la pasada Premier League pero la gran competición de clubes les vino grande desde la derrota ante el propio Mónaco en la primera jornada. No hay excusas. El poderío del fútbol inglés vuelve a quedar tocado.
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