sábado, 5 de agosto de 2017

¿Es el director del ‘Daily Mail’ el hombre más poderoso de Reino Unido?

Paul Dacre moldea la política británica con un discurso antiliberal y en defensa del Brexit más duro

Patricia Tubella
El País
“¿Es Paul Dacre el hombre más peligroso de Reino Unido?”, escribía en las páginas de The Observer Tim Adams. La pregunta aludía a la desmesurada influencia del director del diario británico Daily Mail. Y tiene que ver no sólo con el arrastre de tantos votantes a favor del Brexit en el referéndum de hace un año, sino también con su capacidad de seguir moldeando la agenda política del país, ahora inmerso en las negociaciones con Bruselas. Lo que dicta desde las páginas de este diario —el segundo en difusión impresa y erigido en rey absoluto del universo digital— tiene más peso en las decisiones que toma Theresa May que cualquier consejo de los asesores de Downing Street.


May, la primera mujer en dirigir el Gobierno desde Margaret Thatcher, fue su criatura mimada, pero ahora —debilitada tras el fiasco de las elecciones de mayo en las que perdió la mayoría absoluta— el tabloide se prepara para incidir en la designación de su sucesor. Sea quien sea, el Daily Mail exigirá credenciales antieuropeas por encima de cualquier otra cosa.

Ni siquiera el millón y medio anual de libras que convierten a Dacre en el director mejor pagado de la prensa escrita británica, con una nómina que multiplica por 10 la de la primera ministra, sirve para ilustrar el alcance de su poder. Al fin y al cabo, los sueldos de algunas estrellas de la BBC superan ese baremo, circunstancia que probablemente disgusta a Dacre, uno de los grandes azotes de la radiotelevisión pública británica. Los periodistas del ente, a quienes suele caracterizar como una panda de izquierdistas, formarían parte de ese establishment liberal —y además europeísta— desconectado del británico de a pie a quien el Daily Mail de Dacre dice representar.

Y lo hace con tal éxito que, por ejemplo, más de la mitad de sus lectores son mujeres (52%), a pesar de la obsesión del tabloide por subrayar las imperfecciones físicas de las féminas que pueblan sus páginas, criticar la celulitis de cualquier famosa capturada en la playa como si se tratase de un pecado mortal y enalteciendo, en pleno siglo XXI, la imagen del ama de casa cuyo principal cometido es el cuidado de los hijos. El propio Dacre declaró en una ocasión que “el editor de un diario tiene que estar casado y ser padre”, porque en caso contrario “no comprendería la condición humana”.

Paul Dacre está efectivamente casado con Kathleen, a quien conoció en sus años universitarios en Leeds, y tiene dos hijos, que en su día estudiaron en el elitista centro de Eton, amén de disfrutar de las tres residencias familiares en Londres, el campo inglés y las tierras altas escocesas. El autoproclamado defensor a ultranza del Brexit no hizo ascos en el pasado a los subsidios de la Unión Europea (en concreto a los fondos de la política agrícola) percibidos por estas dos últimas fincas. Tampoco ve contradicción entre esa condición de privilegiado y su vocación de portavoz de “la gente real”, la llamada Middle England de las clases medias y modestas con la que comparte su aprensión ante la sociedad multicultural.

Nacido en un suburbio del norte de Londres en 1948, el mayor de cinco hijos cuyo padre escribía para el Sunday Express siempre quiso ser ya no sólo periodista, sino director de un medio. Hizo prácticas en el Express, cubrió las presidenciales estadounidenses de 1976, trabajó en la redacción del Daily Mail y, finalmente, consiguió su objetivo a los 42 años al frente del London Evening Standard. Sólo un año más tarde tomaba las riendas del Mail, después de rechazar una oferta del Times de Rupert Murdoch.

Desde esa tribuna que capitanea desde hace un cuarto de siglo ha explotado y muchas veces distorsionado el impacto de la “invasión” de inmigrantes, el “desperdicio” que supone la ayuda exterior, el desprecio de la clase política a los problemas reales del país y, en un lugar muy destacado, la tiranía de “los burócratas de Bruselas”. Porque la campaña del Mail para el cisma británico de Europa comenzó mucho antes de que el entonces primer ministro, David Cameron, convocara el referéndum del Brexit. Cameron llegó a pedir al dueño del diario, lord Rothemere, la cabeza de Dacre, pero no lo consiguió, y en cambio acabó siendo él mismo víctima del resultado de la votación.

Acabó reemplazando a Cameron su ministra del Interior, Theresa May, apuntalada por el Mail con el lema “Brexit significa Brexit”, y defendida a diario frente a los bemoaners, término inventado para designar a los “llorones del Brexit”.

Cualquier crítica a May por su incapacidad para despejar las incertidumbres que afronta el país ha pasado por el cedazo del tabloide, que el pasado noviembre llegó a tildar de “enemigos del pueblo” a los jueces del Tribunal Supremo por forzar al Gobierno a someter al voto parlamentario la activación de la salida de la UE. Ese mismo mes se conocía la sentencia a cadena perpetua del individuo que al grito “Gran Bretaña, primero” (Thomas Mair) había asesinado a la diputada laborista Jo Cox seis días antes del plebiscito: el Daily Mail relegó la noticia a la página 29.

Paul Dacre ha salido inmune del cuestionamiento del código ético de su periódico gracias a su capacidad para mantener unas ventas de más de millón y medio de ejemplares impresos (sólo superadas por The Sun, con 1,66 millones) y convertir la versión digital en una de las más leídas del mundo. Una tremenda ironía si se piensa que no le gustan las redes sociales y ni siquiera tiene ordenador en su despacho. Siempre ha mantenido un perfil bajo, atrincherado en la redacción, a la que dedica 15 horas diarias con talante dictatorial, según las malas lenguas. En una de sus pocas entrevistas, en 2004, confesó: “Creo que mis colegas dirían: ‘Es un cabrón, pero nos dirige desde primera línea’. Los gritos crean energía, y la energía crea grandes titulares”.
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