viernes, 11 de agosto de 2017

Cuidado con la Cenicienta

El rival de cuartos está de fiesta y va por más historia contra River. Su solidez y la altura merecen respeto.

Martín Blotto
mblotto@ole.com.ar
Héroes. Así se sienten los jugadores del humilde Jorge Wilstermann por haber dado el batacazo de esta Copa Libertadores al eliminar al Atlético Mineiro de Robinho en Belo Horizonte. Así también los recibieron más de mil hinchas en el aeropuerto de Cochabamba y los homenajeron -en mayor cantidad- en la plaza principal de la ciudad, donde se preparó especialmente una tarima en la cual el plantel fue saludado por el alcalde José María Leyes. Porque el equipo conducido por el entrenador Roberto Mosquera, el mismo que le dio un par de dolores a River con Juan Aurich en 2015, hizo historia en Brasil. Y claro, ahora quiere escribir otro capítulo glorioso ante River.


Wilstermann está viviendo su cuento de hadas porque es la primera vez que llega a esta instancia en la Libertadores. En 1981 jugó semifinales, pero en ese momento se accedía a esa fase directamente desde la fase de grupos. Hasta Evo Morales felicitó al club que, sin dudas, es la Cenicienta de la Copa. Como sucedió en la edición anterior con Independiente del Valle de Arturo Mina, que eliminó a River en el Monumental y a Boca en la Bombonera. Ese antecedente, lógicamente, pesa para que el equipo de Gallardo no subestime al rival de cuartos, más allá del siempre intimidante fantasma de la altura.

De hecho, hasta las condiciones climáticas se asemejan a la serie de octavos del año pasado, porque Independiente del Valle recibió a River en los 2.700 metros de Quito (ganó 2-0) y, ahora, el rival boliviano jugará en los 2.570 de Cochabamba, donde ganó los cuatro partidos que jugó en esta Libertadores. Salvo que las obras en el estadio para los Juegos Sudamericanos fuercen la mudanza a Sucre.

Es cierto, lo efectos no son tan demoledores como los 3.600 de La Paz, pero su influencia se nota y puede resultar decisiva.

A priori, y porque Gallardo siempre repite que prefiere evitarla, la altura sería la mayor adversidad que deberá superar River. Aunque en esta Copa festejó en una altitud similar: ante Melgar, en los 2.335 metros de Arequipa. En cuanto a lo futbolístico, el escollo del equipo del Muñeco será afinar el funcionamiento futbolístico para no padecer la férrea solidez defensiva del Wilstermann, que el miércoles ante el Mineiro demostró actitud y oficio para cerrarse, además de cierta capacidad para contraatacar.

La sensación es que, en este caso, el tiempo favorece a River, ya que el duelo en Cochabamba será recién dentro de un mes (12, 13 ó 14 de septiembre) y el equipo podrá sacarse el lastre de la pretemporada con varios partidos. Mientras tanto, Wilstermann está de fiesta, luciendo con orgullo su rol de Cenicienta, con sus zapatos (botines) de cristal relucientes. Depende sólo de River terminar con ese encanto y hacerlo volver a la realidad. Con personalidad, juego y jerarquía. Y con mucho cuidado.
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