miércoles, 5 de julio de 2017

River pisó firme en Paraguay y acaricia la clasificación

En el partido de ida de octavos de final, le ganó 2-0 a Guaraní con goles de Scocco, en su debut, y Larrondo.


Clarín
River dio el gran golpe en Paraguay y dejó casi sentenciada la serie de octavos de final de la Copa Libertadores. En el Defensores del Chaco, el equipo de Marcelo Gallardo venció por 2-0 a Guaraní, en lo que fue el partido de ida. La revancha será el martes 8 de agosto, en el Monumental.


Comenzó mejor el visitante. Se adueñó de la pelota y tuvo un par de aproximaciones con dos pelotas paradas. Y se encontró con una defensa local muy endeble para defender los envíos por vía aérea.

La mejor ocasión del equipo de Gallardo llegó a los 17 minutos. Gonzalo Martínez, la manija del fútbol por la izquierda, llegó al fondo y mandó un centro perfecto al área chica. La pelota fe a la cabeza de Lucas Alario, quien llegó a peinarla y le impidió a Ignacio Scocco definir con normalidad. Ese toque se fue apenas a un costado del palo derecho.

Sin demasiado, Guaraní se las ingenió para exigir a Augusto Batalla. A los 25, Epifanio García le ganó la posición a Javier Pinola, quien venía teniendo un partido perfecto, y sacó un bombazo directo a las manos del arquero. En el córner siguiente, el uruguayo Marcelo Palau sacó otro fuerte remate desde afuera del área y la pelota se fue cerca.

Pero más allá de esa jugada, el dominio siguió siendo del equipo del Muñeco. Y de tanto insistir llegaría el gol. A los 35, Scocco pateó un tiro libre, la pelota se desvió en la barrera y se metió pegada al palo más lejano, dónde el arquero ya no llegaba.

Inmediatamente después del gol, el estadio quedó a oscuras: se cortó la luz y el árbitro uruguayo Andrés Cunha debió parar el encuentro durante diez minutos.

Con otra actitud salió a jugar el equipo local en el segundo tiempo. Con la desventaja, Guaraní tomó la pelota y al juego combativo del primer tiempo le sumó algo de fútbol. Y así se acercó al arco de Batalla sin demasiado esfuerzos.

A los 18, otra vez García le ganó la espalda a los defensores y mano a mano con el arquero sacó una volea defectuosa exigiendo a un Batalla que respondió de maravillas, desviando la pelota al córner con su pierna derecha.

Siguió con la iniciativa el conjunto paraguayo y estuvo cerca del empate en dos ocasiones. Primero, con un centro que pudo despejar Jorge Moreira, pero que no llegó a empujar Hernán Rodrigo López. En la jugada siguiente, Ignacio Fernández desvió en la línea otro cabezazo.

Pero River iba a tener una más para dejar la serie casi sentenciada. A los 42, Pity Martínez tiró un centro en un tiro libre y Marcelo Larrondo, solito dentro del área, marcó el 2-0 con un cabezazo. Inesperado segundo tanto, que vale oro para la revancha en el Monumental.
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