domingo, 9 de julio de 2017

La brigada de limpieza ciudadana toma Hamburgo

Miles de vecinos salen a la calle con cubos y escobas para adecentar las vías tras las violentas protestas del G-20

Ana Carbajosa
Hamburgo, El País
Miles de vecinos de Hamburgo (Alemania) han salido a la calle el domingo y esta vez no era para protestar. Armados con cubos, trapos y escobas y en respuesta a una llamada en una red social, se han propuesto limpiar su ciudad después de tres días de batalla campal entre policías y grupos antisistema contrarios a la cumbre del G-20 celebrada aquí. Este domingo, en las soleadas calles de una ciudad por fin pacificada, la presencia de los integrantes de la brigada ciudadana de limpieza era omnipresente.


El último balance de la policía habla de 500 agentes heridos y 186 detenidos, la gran mayoría de forma temporal y después liberados. La violencia desatada en los márgenes de la cumbre ha sorprendido a las autoridades y dejó por momentos fuera de juego a los 20.000 policías desplegados que se vieron obligados a pedir refuerzos. La prensa alemana cuestiona con creciente intensidad si fue una buena idea celebrar la cumbre en el corazón de una ciudad considerada la meca del universo antisistema.

“Queremos que nuestra ciudad vuelva a ser bonita y mostrar al mundo que aquí no hay solo vándalos”, dice Jana, una veterinaria de 27 años con los guantes de goma enfundados, que limpia en una zona próxima al recinto donde se celebró la cumbre de los más países más industrializados y emergentes.

“Es horrible lo que ha pasado, que unos pocos enturbien la imagen de toda una ciudad”, interpreta Michael Haiden, un empelado de 50 años de una oficina bancaria que ofrece café y galletas a los voluntarios, a las puertas del metro en Schanzenviertel, escenario de los peores choques, en el que han ardido coches y algunos comercios han quedado totalmente destrozados. La canciller Angela Merkel, que ha invertido no poco capital político en esta cumbre, ha prometido ayudas rápidas a los afectados. De momento, los propietarios de coches quemados tendrán acceso al transporte público gratis.

La brigada de limpieza ciudadana ha nacido de un evento que convocó una joven de 22 años en Facebook la noche del jueves mientras veía por televisión cómo la violencia destrozaba algunos barrios de su ciudad. Pensó que invitar a la gente a limpiar era una forma de responder. En los dos días siguientes, la guerrilla urbana entre los llamados grupos autónomos, venidos de toda Europa y la policía no hizo más que aumentar. El domingo por la mañana miles de ciudadanos indignados sintieron la necesidad de responder a la llamada de la joven Rebecca Lunderup, dispuestos a limpiar la imagen de su ciudad.

“Me enfadé mucho mientras veía la televisión. Me sentía impotente. Ahora veo que a la gente le pasaba lo mismo que a mí y ha respondido porque necesitaban hacer algo, estaban frustrados”, explica la joven Lunderup (22 años), que calcula que unas 5.000 personas han respondido a su llamada. Esta técnico de laboratorio ha congregado a los limpiadores a las cuatro de la tarde a las afueras de Hamburgo para agradecerles su participación y el encuentro se ha convertido en un emotivo ejercicio de resurrección de la autoestima colectiva. “Nosotros somos Hamburgo, ellos [los manifestantes violentos] no”, gritaban al unísono antes de fundirse en un larguísimo aplauso.
"Bienvenidos al infierno"

Durante la semana que ha durado la cumbre se han celebrado unas 30 marchas, la gran mayoría pacíficas. Pero fue a partir del jueves por la noche, cuando la manifestación bautizada “bienvenidos al infierno” desató una escalada de violencia entre policía y manifestantes. “No estamos en contra de las protestas, pero no con violencia”, explica Leonie Lagemann, una limpiadora espontánea y estudiante de secundaria.

El alcalde de Hamburgo, Olaf Scholtz, —a quien ahora se le exigen responsabilidades políticas— y las autoridades policiales comparecieron el domingo y reconocieron que más de un año de preparativos para la cumbre no han sido suficientes para garantizar la seguridad.
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