viernes, 14 de julio de 2017

Federer no se despista y está a un paso de ganar su 8º Wimbledon

El suizo necesitó dos tie-breaks para derrotar con paciencia al checo Tomas Berdych y se enfrentará en su undécima final de Wimbledon al croata Marin Cilic.

Nacho Albarrán
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Se ha dicho ya muchas veces, pero conviene repetirlo: Federer es eterno. No se cansa de ganar. Este viernes lo ha hecho de nuevo. Su víctima, un Tomas Berdych voluntarioso que lo ha dado todo por meterle mano al suizo pero aún así ha caído en tres sets en las semifinales de Wimbledon. Eso sí, forzó dos tie-breaks ante uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, para muchos el mejor.


Federer disputará por undécima vez la final de su Grand Slam favorito (acumula 29 entre los cuatro grandes) tras ganar por 7-6 (3), 7-6 (3) y 6-4 al checo. Lo hará sin haber perdido un solo set por tercera vez en Londres (2006 y 2008 fueron las anteriores) y frente a un jugador que el año pasado estuvo a punto de eliminarle en cuartos del torneo londinense: Marin Cilic. El croata, que ha ganado en la otra semifinal al estadounidense Sam Querrey, tuvo un match ball contra el Genio de Basilea, que no estaba en su mejor momento y después fue apeado por Milos Raonic.

Sin asombrar, Federer fue mejor en casi todo. Colocó más saques directos que su rival (13-9), más golpes ganadores (53-31), sumo más puntos con su primer servicio (84%-68%) y solo redujo ligeramente sus prestaciones con respecto a otras tardes en los errores no forzados (20-19). Quizá por eso no solventó más rápido los tres sets. En el primero rompió el saque de Berdych en el quinto juego, pero perdió el suyo en el octavo y tuvo que apuntarse el parcial en la muerte súbita. Con su récord en esa suerte (410-220) lo tenía más fácil y no falló. La segunda manga llegó al mismo desenlace y Federer la resolvió con igual eficacia. Y cuando parecía que la tercera iría por los mismos derroteros, el helvético rascó un break en un momento duro para el checo, que ya no pudo reaccionar. Lidiaba con una leyenda que acaricia la octava copa en Wimbledon.
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