miércoles, 21 de junio de 2017

Momentos imperdibles de Boca campeón

Tevez festeja un gol ante Colón en su último partido antes de partir hacia China. (Foto; Maxi Failla)
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Clarín
Ahora sí. Ahora habrá descorche de champagne el próximo domingo cuando Boca vista de gala ante Unión en la Bombonera, ahí donde el largo camino empezó con derrota ante Lanús (0-1). Entre un partido y otro, casi un año, una interminable caravana de 30 partidos que como siempre dio su veredicto: el primero es campeón, el campeón es el mejor.


Boca hizo 58 goles, más del triple que los 19 de Belgrano, el menos efectivo. Recibió 22, menos de la mitad que los 47 sufridos por Arsenal, el arco más vencido. En el minitorneo contra los otros cuatro grandes, candidatos naturales al título, Boca ganó 12 de los 15 puntos disputados: 2-1 a San Lorenzo, 4-2 a Racing, 4-2 a River en el cierre de la primera etapa. Una derrota dura con River (1-3) supuso el peor momento y la posterior goleada a Independiente (3-0) marcaron los picos de adrenalina de los hinchas.

Hubo aspirantes circunstanciales como Lanús, Estudiantes, Newell's o Central, que se fueron derrumbando. Apareció insólitamente, con más fuerza en el cierre, el sólido Banfield de Falcioni. Cuando parecía que podía pelear y hasta llegó a estar potencialmente puntero, a River no le dio la nafta. San Lorenzo tuvo su primavera, Racing nunca dio el salto de calidad e Independiente se sumó tardíamente a la lucha. En el mano a mano, Boca les sacó ventaja a todos. Y en el camino largo, a pesar de sus momentos de turbulencias, resultó más regular que los otros. Por eso los clásicos dejaron huella aunque el título no se ganó solamente en esos duelos. El notable rendimiento del 2016 le dio el colchón de puntos que después, con altibajos, logró administrar correctamente.

Hasta encontrarse con San Lorenzo, el equipo había jugado 10 partidos con 5 triunfos, 4 empates y una derrota. Cerró el año con un cuarto triunfo consecutivo, 4-0 a Colón. Fue el último partido de Carlos Tevez. Y empezaría otra historia.

Sin Tevez, con Fernando Gago ausente de la fecha 18 a la 21, (1-0 a Defensa, 3-1 a Vélez, 1-1 con Patronato y 0-0 con Rafaela), con Pablo Pérez y Rodrigo Bentancur sin superar el nivel de jugadores secundarios, con los evidentes fallos defensivos individuales y de sistema más Ricardo Centurión a medio tanque por su desgarro (luego de tres partidos ausente se apuró en volver con Estudiantes, se resintió ante River y recién retornó con Aldosivi), Darío Benedetto fue la bandera y salvación.

De los 18 goles (un hattrick y 4 dobletes) que convirtió, Benedetto hizo 11 en los partidos de 2017. Marcó en tres de los primeros cinco encuentros y en tres de los últimos cinco. Todos fueron clave: el 1-0 ante Newell's, el triunfo que que curó las heridas del Superclásico de la fecha anterior. El del 1-1 con Huracán que hubiera sido victoria si Rossi no cometía ese insólito penal en tiempo de descuento que posibilitó el empate. Y el doblete a Independiente que afianzó a Boca como candidato porque San Lorenzo le había cortado las alas a River.
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