jueves, 22 de junio de 2017

La división republicana en el Senado amenaza la reforma sanitaria de Trump

Al menos cuatro conservadores se oponen a la propuesta presentada por su partido. El expresidente Obama critica el plan: "Millones de familias perderán sus seguros"

Nicolás Alonso
Washington, El País
Los republicanos hacen equilibrios para entregar a Donald Trump su primera victoria política, una por la que el partido lleva luchando siete años: el reemplazo de Obamacare. Este jueves, los senadores conservadores presentaron un borrador del plan para acabar con el programa sanitario de Barack Obama. Implica pequeños cambios con respecto a la primera propuesta aprobada por la Cámara de Representantes, que según los cálculos dejaría a 14 millones de personas sin seguro médico en 2018. Los republicanos tratarán de aprobar la ley la próxima semana, pero todavía no está claro que tengan los apoyos necesarios. Cuatro conservadores ya se han distanciado del documento presentado.


Es la segunda fase del proceso para aprobar la ley. El primer paso lo dieron los congresistas republicanos en la Cámara de Representantes el 5 de mayo. Ahí, la propuesta fue validada por cuatro votos de diferencia y tras semanas de duras negociaciones. Los republicanos trataron de aprobarla semanas antes pero tuvieron que suspender la sesión ante el bloqueo del ala más conservadora del partido, que consideraba que el proyecto era demasiado moderada. Ante esas trabas, la mayoría republicana del Senado optó por alterar su iniciativa para asegurar una cómoda victoria al presidente. Durante la campaña, Trump fue muy crítico con la medida de Obama y prometió un reemplazo total del programa.

La decisión de modificar la propuesta de ley vino alentada por el propio presidente. Días después de celebrar en la Casa Blanca la victoria parcial de los congresistas republicanos, Trump calificó el texto de “maligno”, y solicitó al Senado una versión “generosa, amable y con corazón”. Según el informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, siglas en inglés), la versión aprobada en mayo dejaría a millones de personas sin cobertura sanitaria, reduciría la expansión de Medicaid —el programa de sanidad pública para personas de pocos recursos— y aumentaría los costes mensuales. A cambio, el Estado se ahorraría 119.000 millones de dólares a lo largo de una década.

Las divisiones de la Cámara de Representantes se replican ahora en el Senado. Numerosos senadores conservadores no apoyan la medida tal y como está ahora. Para algunos, como Rand Paul de Kentucky, el texto es demasiado progresista y no significa un reemplazo total como prometió Trump. La senadora de Nevada Dean Heller afirmó que tiene “serias preocupaciones” en cuanto a la medida. Ted Cruz, de Texas, y Mike Lee, de Utah, también se oponen al documento.

Se espera que los republicanos negocien de manera interna antes de presentar el borrador a votación. El líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, presionado por la Casa Blanca, pretende que la ley se vote la próxima semana pese a las diferencias. Ningún demócrata apoyará la medida.

La versión del Senado continúa beneficiando a las clases más ricas a costa de los menos pudientes. Y aunque suaviza algunos aspectos —como forzar a las aseguradoras a no denegar cobertura médica a nuevos clientes que tengan condiciones médicas preexistentes—, la propuesta mantendría la reducción de Medicaid, eliminaría la ayuda federal para abortos, y no obligaría a grandes empresas a ofrecer un seguro médico a sus empleados. El coste del seguro para los mayores podría multiplicarse por cinco. Todavía se desconocen las estimaciones de la CBO sobre cuántas personas perderían la cobertura médica bajo esta iniciativa.

Al ser preguntado este jueves por la propuesta, Trump respondió: “Un poco de negociación, pero va a ser muy buena”. El presidente insistió en que “Obamacare es un desastre y está muerto”, y defendió que el plan de los republicanos tendrá éxito. “Nos encantaría que algunos demócratas nos apoyen pero son unos obstruccionistas”, concluyó.

Durante una rueda de prensa, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó el texto como “un lobo disfrazado de oveja” y defendió que es tan radical como la aprobada en la Cámara de Representantes.

Horas después, el expresidente Barack Obama denunció el plan de los senadores republicanos: "No es una reforma sanitaria. Es un traspaso de riqueza de la gente de clase media y baja a los estadounidenses más ricos. Millones de familias perderán sus seguros". "Espero que podamos tomar un paso atrás y tratemos de proveer lo que necesitan los americanos", dijo Obama. El demócrata insistió en que esta medida dañaría a cualquier estadounidense con necesidades médicas.
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