martes, 20 de junio de 2017

La Cruz Roja inicia la exhumación de soldados argentinos en las Islas Malvinas

Argentina y Reino Unido aprueban la identificación de 123 combatientes enterrados como NN

Federico Rivas Molina
Buenos Aires, El País
Con una pequeña ceremonia religiosa, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) inició hoy la exhumación de soldados argentinos enterrados sin nombre en el cementerio de guerra de las Islas Malvinas. Durante al menos dos meses, los forenses abrirán 123 tumbas, extraerán muestras de ADN de los cuerpos y volverán a ponerlos en su sitio en ataúdes nuevos. El trabajo es el resultado de un acuerdo entre Argentina y Reino Unido, largamente demorado, para cerrar una de las últimas heridas de la guerra que en 1982 los enfrentó por el control de las islas. Casi un centenar de familiares de caídos en combate donaron su sangre para poder cotejarla con las muestras que recolecte la Cruz Roja. Luego será el trabajo de laboratorios argentinos, británicos y españoles los que determinarán las coincidencias. La intención es que para fin de año ya no haya lápidas negras en el cementerio de Darwin con la inscripción “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.


El personal de la Cruz Roja armó junto al cementerio un pequeño laboratorio. Allí trabajarán los expertos, 10 elegidos por el CICR y cuatro por Argentina y Reino Unido. Por la parte Argentina se convocó a personal del Equipo de Antropología Forense, reconocido por su trabajo en la identificación de víctimas de la dictadura militar que gobernó el país sudamericano entre 1976 y 1983. Fueron justamente los militares quienes el 2 de abril de 1982 iniciaron la guerra contra Londres, en una huida hacia adelante que les diera el oxígeno que el régimen había perdido en las calles. La experiencia fue un desastre: en poco más de dos meses los británicos recuperaron el control del archipiélago, con un saldo de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños muertos. La desbandada argentina dejó decenas de cadáveres en el campo de batalla o enterrados sin nombre en fosas comunes. Muchos de ellos, de menos de 20 años, no llevaban siquiera la chapa identificadora.

Fue el coronel británico Geoffrey Cardozo quien una vez terminada la guerra exhumó todos esos cuerpos y los agrupó en lo que hoy es el cementerio de guerra de la isla. Colocó un nombre en los 230 que pudo identificar y utilizó la fórmula del soldado desconocido para los 123 restantes. La guerra de Malvinas terminó hace 35 años y las placas de mármol negro siguen allí, anónimas. La Cruz Roja tiene ahora la misión de ponerles un nombre. “Los familiares de los caídos en los conflictos armados tienen derecho a que los restos de sus seres queridos sean identificados, tal como lo exige el derecho internacional humanitario. El CICR se ha propuesto brindar todas las respuestas que pueda a las familias que desean identificar a sus seres queridos, pese a todo el tiempo ya transcurrido", dijo Laurent Corbaz, jefe del proyecto, en el inicio de los trabajos de exhumación.

La identificación de los soldados sin nombre enterrados en Malvinas es un proyecto demorado. En 2012, en el trigésimo aniversario del conflicto bélico, Cristina Fernández de Kirchner inició las gestiones, pero el proceso se estancó porque Reino Unido quería que las autoridades de las Malvinas formaran parte de las negociaciones. A eso se sumaron algunas familias que no apoyaron ni apoyan el proyecto con argumentos diversos; entre ellos el temor de que, tras las identificaciones, se inicie un proceso de traslado de cuerpos al continente que vacíe de restos argentinos las islas. El acuerdo llegó finalmente con el Gobierno de Mauricio Macri, en sintonía con una política exterior de apertura al mundo. El 17 de junio de 2016, la Cancillería argentina anunció mediante un comunicado que había concedido a la Cruz Roja la autorización para liderar los trabajos de exhumación.
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