martes, 27 de junio de 2017

Hamilton y Vettel se tienen ganas

Los ciclos ganadores de Mercedes y antes Red Bull hacen que el inglés y el alemán recuerden cuentas pendientes

Oriol Puigdemont
El País
Los niveles de estrés que provocó el Gran Premio de Azerbaiyán hicieron mella en Sebastian Vettel, un tipo ya de por sí temperamental y que esta vez se comportó como un macarra al embestir a Lewis Hamilton, tras considerar que este frenó de forma demasiado agresiva cuando circulaba detrás del coche de seguridad. El alemán, pegado al trasero del Mercedes, llegó a rozar con el morro de su Ferrari el difusor del monoplaza de su rival, antes de dar un volantazo, colocarse en paralelo y chocar con él lateralmente.


Por más que Vettel pensara que la maniobra de Hamilton era inapropiada o hasta peligrosa, en ningún caso eso le legitimaba para tomarse la justicia por su mano. Así lo entendieron los comisarios deportivos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que le aplicaron una sanción de 10 segundos a la vez que dejaban impune al británico por no ver evidencias de ese supuesto frenazo en la telemetría que solicitaron a la escudería de Brackley.

Las explicaciones posteriores de Vettel —“somos adultos y la gente espera que corramos rueda a rueda”— y las amenazas de Hamilton —“si quiere demostrar que es un hombre debe hacerlo fuera del coche y cara a cara”— no hicieron más que preparar el terreno para un próximo asalto que perfectamente podría producirse en Austria, dentro de dos semanas. De cualquier forma, este episodio confirma las ganas que se tienen los dos pilotos con más títulos de la parrilla (cuatro para Vettel y tres para Hamilton), quienes llevan una década compartiendo pista pero que hasta ahora no se habían medido de tú a tú.

Las cuatro coronas que se adjudicó Vettel con Red Bull (2010-2013) coincidieron en el tiempo con el inicio de la decadencia de McLaren, y la introducción de la tecnología híbrida hizo que el testigo de esa superioridad que ostentaba la tropa energética lo cogiera la marca de la estrella, que replicó con otros tres dobletes, ya con Hamilton como punta de lanza. La cadencia de esos acontecimientos les sirvió a ambos para infravalorar las cualidades del otro, poniendo el acento en las incomparables prestaciones de su coche en vez de hacerlo en las habilidades de su conductor. Las grescas entre el chico de Tewin y Nico Rosberg, su vecino de taller, por falta de competencia, dejaron para más adelante el duelo cerrado que sí se está materializando ahora, también gracias a la falta de pegada de Valtteri Bottas y Kimi Raikkonen, si cabe más escuderos que estiletes.

Hablar en la pista

“Ahora no es el mejor momento para hablar con Lewis, pero hablaré con él para aclarar las cosas. Puede que no sea lo suficientemente listo, pero no soy un tipo complicado. No creo que sea demasiado difícil de arreglar”, anunció el corredor de Heppenheim. “Para empezar, no tiene mi teléfono. Y yo solo voy a hablar en la pista, que es lo importante. Escuché lo que dijo tras la carrera, y me parece… Mejor no digo nada”, respondió Hamilton.

El carácter de aúpa que esconden los dos principales protagonistas de este 2017 anticipa un Mundial de alto voltaje con más enganchadas parecidas a la de Bakú, aunque en ese sentido Vettel tiene que andarse con cuidado. Al margen de la sanción de 10 segundos, al germano también se le impusieron tres puntos de sanción en el carnet, que sumados a los nueve que ya acumulaba de rifirrafes anteriores le colocan al borde de la suspensión por una carrera. Eso ocurriría en el hipotético caso de que al de Ferrari se le penalizara con otros tres puntos en la próxima parada del calendario (Austria). Superada esa cita, los dos puntos que recibió el curso pasado en Silverstone por echar de la pista a Felipe Massa perderán vigencia al haberse cumplido un año desde su infracción.
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