jueves, 15 de junio de 2017

El Estado Islámico presentó a su líder en el sudeste asiático

El filipino Isnilon Hapilon, veterano del grupo terrorista Abu Sayyaf, fue confirmado como el "emir" responsable del giro hacia la región que parece haber adoptado ISIS ante sus derrotas en Irak y Siria

Infobae
Los militares filipinos dijeron que, tras ocupar un sector de la ciudad Marawi, los milicianos afiliados al Estado Islámico destruyeron un colegio y la catedral cristiana, destrozaron imágenes de vírgenes y secuestraron a más de una docena de feligreses.


La última edición del semanario Rumiyah, órgano de expresión del ISIS, reclamaba además la "ejecución de varios cristianos beligerantes" capturados en esa misma localidad y mostraba una foto de media docena de prisioneros tirados en el suelo, con las manos atadas a la espalda y bajo la mira de los fusiles de los milicianos, según advirtió un artículo del diario español El Mundo.

Se trataba de recrear el mismo estilo y maneras brutales de la "central" del ISIS que comanda Abu Bakr al Baghdadi, y conseguir gracias a ello la portada de la citada Rumiyah, que bajo el título de 'La Yihad (guerra santa) en el Sudeste Asiático', advertía que la "pérdida de territorios" que está sufriendo el movimiento en Irak y Siria -que no negaba- vendría acompañada de ataques "en regiones que nadie esperaba que quedarían bajo control" de los insurgentes, colocando como ejemplo el asalto contra la ciudad filipina.

La ofensiva de los terroristas filipinos afiliados al ISIS contra esta población ubicada en la isla sureña de Mindanao, que comenzó el pasado 23 de mayo y ha costado ya la vida a más de 200 personas, ha confirmado la expansión en Asia del ideario defendido por Baghdadi en Medio Oriente y ha servido a esta formación para intentar recuperar el crédito perdido con sus múltiples derrotas en su reducto original.

La simbología que el ISIS pretende otorgar a la pugna por el control de Marawi quedó una vez más de manifiesto el lunes, cuando su vocero, Aboul Hassan al Mouhajer, difundió un mensaje en el que felicitaba a "los hijos del califato" por su acción en la villa asiática, al tiempo que Amaq, la agencia de noticias de la facción, decía que sus acólitos todavía controlan "dos tercios" de la localidad.

En su esfuerzo propagandístico, el ISIS ha presentado de forma pública a quien ejerce como su líder más significado en esta región, el filipino Isnilon Hapilon, un veterano del grupo Abu Sayyaf, que rindió pleitesía a Baghdadi tan pronto como este declaró el califato en 2014 pero que sólo el año pasado consiguió aglutinar bajo su influencia a varias camarillas radicales entre las que destaca el llamado Estado Islámico Ranao, que dirigen los hermanos Maute.

Apodado ahora Abu Adillah al Muhajir, Hapilón concedía una entrevista a Rumiya en la que relacionaba el resurgir del ideario extremista en esta región con la aparición de una "nueva generación de jóvenes dispuestos a establecer la ley de Dios", al tiempo que anunciaba que el asalto contra Marawi no será "el último" que protagonicen.

Hapilón aclaró que sus fuerzas se han visto reforzadas por voluntarios de "varios países del sudeste asiático" y otras naciones, algo que quedó confirmado cuando los militares que combaten en Marawi identificaron entre los alzados abatidos en los primeros días de la refriega a 8 extranjeros, incluidos varios árabes.

El jefe radical de 50 años es un viejo conocido de las autoridades de EEUU que ofrecen una recompensa de USD 5 millones por su captura y lo mantienen en la lista de personajes más buscados por el FBI desde que participó en la década pasada en una serie de raptos masivos, incluido uno en 2001 en el que un norteamericano fue decapitado.

La relación entre el declive del Estado Islámico en Siria e Irak y el progresivo auge de sus seguidores en Asia constituye otro guiño al pasado. Las autoridades regionales llevan meses alertando sobre el peligro que entraña el regreso de los combatientes que viajaron a Medio Oriente ahora que su quimera se derrumba y recordando que en los años 80 los insurgentes que pelearon en Afganistán fueron precisamente decisivos en la creación de Abu Sayyaf o Jemaa Islamiyah.

Durante la última Conferencia de Seguridad de Asia celebrada en Singapur, todos los participantes alertaron sobre el giro hacia la región que parece haber adoptado el Estado Islámico. El ministro de Defensa de la ciudad-estado, Ng Eng Hen, dijo que hasta 31 facciones de milicianos asiáticos han jurado lealtad a Abu Bakr al Baghdadi aunque Hapilon sigue siendo su delegado más connotado.
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