sábado, 10 de junio de 2017

El día que los jóvenes cambiaron la política

Jeremy Corbyn ha recorrido el país en 90 eventos de campaña que parecían conciertos de rock para ganarse el voto de los más jóvenes

Pablo Guimón
María Contreras
Londres, El País
Noche del miércoles 7 de junio, víspera de la jornada electoral. Centenares de jóvenes se congregan alrededor de una iglesia de Islington, escenario clásico de conciertos de rock en el norte de Londres. Encaramados a las rejas metálicas, subidos a las farolas o a cualquier cosa que levante un palmo de un suelo abarrotado de gente, exhiben pancartas con mensajes de amor a su ídolo. Una hilera de policías con chalecos reflectantes trata de contener a las masas para que no invadan la calzada. Las camisetas son un alarde de ingenio. Andy, estudiante de diseño de 21 años, lleva una negra con lo que a primera vista parece el logo de los pioneros del rap Run DMC. Pero no es lo que parece. Las seis letras del nombre de la banda neoyorquina han sido sustituidas por otras seis: C-o-r-b-y-n.


“Yo no solía votar. Llegué a la conclusión de que ganara el partido que ganara, el sistema no iba a cambiar. Me interesa la política, no los partidos. Pero Corbyn es diferente. No tiene usted más que mirar a su alrededor”, explica Andy. De pronto, la multitud empieza a botar y a corear el nombre de su ídolo, con una melodía rock de los White Stripes, mientras el autobús que transporta a Jeremy Corbyn se abre paso para entrar en el recinto donde protagonizará su último bolo de su gira.

La realidad, efectivamente, estaba ahí para quien quisiera verla. Jeremy Corbyn ha recorrido el país en 90 eventos de campaña que parecían conciertos de rock. Que la corbynmanía es un fenómeno joven era algo sabido. Lo que no estaba claro es si el segmento demográfico más abstencionista acudiría esta vez a votar.

Resulta que los jóvenes sí votaron. No existen datos oficiales, pero un sondeo a pie de urna apunta a una subida de 12 puntos en la participación de los menores de 35 años, respeto a las elecciones anteriores. Una cifra récord de 600.000 personas se registraron, el último día que se podía, para votar en estas elecciones. Dos de cada tres tenían entre 18 y 34 años.

La participación este 8 de junio llegó al 70%: la más alta desde 1997. Y ese fue el último año en que los laboristas ganaron escaños en unas elecciones generales respectos a las anteriores.

Votaron, pues, y votaron a Corbyn. Dos tercios de las personas con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años expresaron en un sondeo su preferencia por los laboristas, igual que más de la mitad de aquellos que tienen entre 25 y 34. Entre los mayores de 55, la victoria de los conservadores fue aplastante.

“El voto joven es el gran tema de estas elecciones”, opina Simon Hix, profesor de Políticas de la London School of Economics. “La distribución desigual de la riqueza en los últimos tiempos ha beneficiado a los mayores, y eso ha producido un conflicto generacional que resulta clave para entender la política. Creo que el que los jóvenes se hayan movilizado más que en otras ocasiones obedece a tres motivos. Uno, el magnetismo que ha resultado tener el propio Corbyn como icono. Dos, el malestar con el estado de la educación, la sanidad y los servicios públicos, después de años de recortes. Y tres, el descontento con el Brexit, que ha sido devastador para la generación más joven y que fue una decisión tomada por los babyboomers y los abuelos”.

James, de 28 años, trabajador en el King's College de Londres y votante laborista, coincide en que los jóvenes han participado en masa como reacción a su baja movilización en la consulta sobre el Brexit. "Creo que muchos de los jóvenes que no votaron en el referéndum, y que han comprobado las consecuencias de no haberlo hecho, han intentado rectificar acudiendo esta vez a las urnas", defiende.

Las del jueves pasarán a la historia como las elecciones en las que la generación más joven marcó la diferencia en la política británica. Y el improbable catalizador de ese fenómeno fue un diputado de 68 años del que siempre se dijo que estaba anclado en una época pasada. Pero su condición de outsider, forjada en tres décadas de disidencia, convierte a Corbyn en un elemento puro, libre de los vicios del establishment.

Sam, estudiante de Teoría Política de 23 años, es uno de esos jóvenes que ha votado por el Partido Laborista. A su juicio, el llamado "efecto Corbyn" no se circunscribe a la persona, sino a su propuesta. "Ha causado divisiones en el partido porque lo ha devuelto a sus orígenes, más a la izquierda”, opina. “Pero ha tenido el acierto de matizar sus opiniones personales para incluir en su programa a una representación mayor del pensamiento laborista. Los jóvenes han ampliado sus miras para votar por un programa y unas ideas. No han votado solo por una persona".
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