ANÁLISIS / Wilstermann cometió groseras fallas defensivas ante Petrolero

José Vladimir Nogales
La defensa de Wilstermann quedó muy expuesta en la derrota ante Petrolero, pero las imperfecciones comenzaron en mitad de campo, donde la marca es deficiente. Como los extremos pocas veces se comprometen en tareas defensivas, los dos medio centro que Wilstermann ubica en mitad de campo (Machado y Saucedo) suelen sufrir cuando el rival les supera en número. Ahí es cuando aparecen espacios aprovechables que desmadejan el módulo de contención y dejan expuesta a la defensa. Por tapar grietas que se abren en la zona de contención, los defensas sueltan sus marcas y debilitan el escalonamiento. El primer gol de Petrolero es una muestra de los ocurrido.

Ante una salida larga de Petrolero, Wilstermann no tomó marcas en la zona de rebote, a espaldas de los volantes. Zenteno apretó a Rodrigo Vargas, pero ningún volante se posicionó para buscar un posible rebote. Tres rivales, todos libres, esperan expectantes por una segunda jugada.


Riveros, libre de marca, toma el rebote propiciado por el duelo entre Zenteno y Rodrigo Vargas. Machado intenta tomar al volante de Petrolero. La defensa de Wilstermann, mal escalonada, no toma marcas. Zenteno deja libre a Vargas y Alex intenta buscar al ariete, que flota libre entre los centrales.

Machado presiona a Riveros, los defensas singuen sin tomar marcas, preocupados por el balón. Zenteno abandona a Vargas, que corre por su espalda, y Alex intenta tomar al atacante, pero sin nadie que cuide sus espaldas.

Con un amague, Riveros se quita la marca de Machado y se fabrica espacio para maniobrar. La defensa marca mal. Se posiciona en línea, sin escalonarse para cuidarse las espaldas. Zenteno anda más pendiente de la pelota que de proteger el espacio o de respaldar a Alex, quien queda muy expuesto ante el pique de Vargas.

El toque profundo de Riveros quiebra la frágil línea roja y deja a Rodrigo Vargas cara a cara con Olivares. La jugada dejó desnuda a una defensa que se paró mal ante una falla de los volantes y que no se coordinó (escalonándose) para protegerse y cerrarle los espacios al atacante. El pique al vacío de Vargas delató la vulnerabilidad de los rojos ante pelotas al espacio.

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