Messi desmonta la Liga del Real Madrid con una puñalada a Cristiano Ronaldo (y el "por aquí no vuelvas" a Luis Enrique)

Leo Messi monta en cólera en el Camp Nou y dice adiós a la Liga | EFE

Julián Carrasco
Diario Gol
Leo Messi estalló este domingo en el Camp Nou. En la última jornada de Liga, el astro argentino montó en cólera. Al medio tiempo el Barça iba perdiendo contra el Eibar. Tras la reanudación, otro gol de Inui (2) aumentó las diferencias a dos tantos. De traca.


Una vez más, los azulgrana demostraron una falta de ambición que da qué pensar. Que alimenta la teoría que venden desde Madrid: el cambio de ciclo. Esta vez no va en broma.

Finalmente los azulgrana remontaron y ganaron al Eibar (4-2), pero se despidieron del título de Liga porque el Real Madrid no dio opciones contra el Málaga (0-2).

La entidad que dirige Florentino Pérez tiene mucha más hambre de victoria. Mientras que en el club catalán han ganado tanto en los últimos años que han bajado el pistón.

Precisamente, por ahí van los tiros de la última teoría que ha defendido el crack de Rosario en las últimas semanas: no es que el Madrid haya ganado la Liga, es que la ha perdido el Barça.

En los duelos directos, los azulgrana fueron los únicos capaces de ganar, cuando más había en juego, en el Santiago Bernabéu. En el Camp Nou, empataron.

Los aficionados todavía no se quitan de la cabeza los muchos experimentos que Luis Enrique se empeñó en hacer jornada tras jornada pese a los mensajes de alerta que le llegaban desde cualquier rincón. Periodistas, aficionados y miembros de la plantilla convenían en lo mismo.

Al técnico asturiano le dio igual y perdió en casa contra el Alavés. Un descuido. Pero luego encajó cuatro goles en Balaídos, se dejó empatar otra vez en el Camp Nou por el Atlético y el Málaga y pinchó en campos más o menos asequibles como Anoeta, El Madrigal, el Benito Villamarín, Riazor y La Rosaleda.

El Barça perdió la Liga porque no demostró el nivel de consistencia, ni de ambición, que en las temporadas anteriores.

Palos a Luis Enrique

A ello hay que sumar la falta de interés de algunos jugadores. Las escapadas de Neymar (a Brasil y por Barcelona) o la última de Piqué, que se borró de los dos últimos partidos por una sospechosa gastroenteritis con polémica incluida en el Hospital de la Vall d'Hebrón.

Messi será el Pichichi y Bota de Oro con 37 goles –sirvieron para lograr el récord histórico de goles en una temporada: 116–. Cristiano Ronaldo, con tan solo 25, ha sido peor en el global de curso pero mucho más decisivo en el tramo final de curso.

Sin embargo, el Balón de Oro será para CR7 salvo sorpresa en la final de la Champions. El portugués, a lo largo de un año mediocre, ha vuelto a ganar la partida gracias a un equipo de verdad. Como hacía tiempo que no se veía en Chamartín.

Y una parte de la culpa es de Luis Enrique, que ha gestionado mucho peor que Zinedine Zidane las necesidades y ambiciones de sus futbolistas.

Es por ello que no es de extrañar la división que se vivió en Barcelona en torno a Lucho en su despedida del Camp Nou: muchos le ovacionaron pero otros están encantados de que se vaya.

En las redes sociales se pueden leer comentarios contundentes contra el técnico asturiano: “Por aquí no vuelvas”, “burlándote en nuestra cara hasta el último partido” o “a ver si el antiguo madridista va a ser Luis Enrique”. Le dieron hasta en el carnet de identidad.

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