Macron tratará este lunes de convencer a Merkel de sus propuestas para el euro

El presidente francés propone un presupuesto de la eurozona y el respeto a unas reglas fiscales y sociales comunes

Ana Carbajosa
Marc Bassets
Berlín / París, El País
Emmanuel Macron, que ganó las elecciones francesas agitando la bandera del europeísmo desacomplejado, quiere reforzar la moneda única con un presupuesto y un ministro de Economía y Finanzas común para la zona euro. Macron cree que Francia solo saldrá de su estancamiento y se proyectará hacia el mundo por medio de Europa, pero su idea de Europa es distinta de la actual y corre el riesgo de chocar con la de la Alemania de Angela Merkel, a la que hoy visitará el nuevo presidente francés.


Uno de los primeros actos como presidente de Emmanuel Macron tras asumir el cargo ayer, será la visita este lunes a la canciller Merkel. El nuevo presidente francés propone un presupuesto de la eurozona que se dedicaría a tres funciones. La primera, realizar inversiones en sectores de futuro. La segunda, la ayuda financiera de urgencia. Y la tercera, la reacción a crisis económicas. La condición para acceder a este presupuesto sería el respeto de unas reglas comunes fiscales y sociales. “Porque ningún país puede beneficiarse de la solidaridad colectiva y [al mismo tiempo] actuar contra sus socios”, dijo el 10 de enero en un discurso en la Universidad Humboldt, en Berlín.

La armonización social europea consistiría, según el programa electoral de Macron, en unos mínimos adaptados al nivel de desarrollo de cada país en ámbitos como la formación, la cobertura sanitaria, el seguro de desempleo y el salario mínimo. Otro punto clave es una política comercial más vigorosa, y con acentos proteccionistas, pero a escala europea, no nacional. Esto incluiría, por ejemplo, una ley que cerraría el acceso a los mercados públicos europeos a las empresas que no tuvieran la mitad de su producción en Europa.

El ministro de Economía y Finanzas de la eurozona sería responsable del presupuesto de la moneda única, y trabajaría bajo la supervisión de un Parlamento del euro, formado por parlamentarios de la UE y de los Estados miembros.

Consciente de las reticencias que su proyecto puede suscitar en Alemania, Macron defiende que la “condición previa” para lanzarse a aprobar un presupuesto común del euro es que Francia arregle sus problemas internos antes de plantear exigencias a los socios. En Berlín, explicó que Francia debe reformar su mercado laboral y cumplir con las normas fiscales europeas. Solo así será creíble para “convencer a Alemania de gastar más, de tener una política más favorable al crecimiento”, dijo. Y solo así será posible impulsar lo que llamó un new deal, un nuevo acuerdo con Alemania por Europa.

Macron sabe que el éxito de sus planes para reformar la zona euro y fortalecer la economía europea pasan inexorablemente por conquistar a Berlín y lograr que abandone sus reticencias a una mayor integración. Berlín pide a cambio reformas, que el nuevo inquilino del Elíseo dice estar dispuesto a acometer.
Reformas a cambio

Macron y Merkel hablarán este lunes de “la importancia de las relaciones entre los dos países para relanzar el proyecto europeo”, en palabras de los portavoces del Gobierno alemán. En Berlín entienden que relanzar el proyecto comunitario implica definir cómo se articula la eurozona, pero aspiran a hacerlo socializando las deudas lo mínimo posible y sin que las capitales pierdan el control sobre las decisiones financieras.

El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha dejado clara la posición alemana en sendas entrevistas publicadas en el italiano La Repubblica y el alemán Der Spiegel en los últimos días. En ellas explica que Berlín está dispuesta a apoyar a Francia y a otros países con inversiones, porque son conscientes de que el mantra de la austeridad puede acabar por dar alas a los populismos. Pero Berlín propone hacerlo no tanto a través de un presupuesto europeo a la francesa, sino ampliando el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), con vistas a crear algo así como un Fondo Monetario Internacional a la europea, donde el desembolso de fondos esté condicionado a programas concretos.

Schäuble rechaza explícitamente cualquier propuesta francesa que pudiera suponer cambios de los Tratados europeos y defiende la vía intergubernamental; es decir que sean los Estados los que pacten entre ellos sin ceder poder a nuevas superestructuras. Respecto a la idea francesa de un ministro de Finanzas europeo, Schäuble se ha mostrado también reticente.

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